Siempre habrá otro Camino

El país se encuentra otra vez dividido por el tema de la eutanasia. En esta ocasión, una paciente con ELA (Esclerosis lateral amiotrófica) ha solicitado que se le practique la mal llamada “muerte digna”. Todo estaba listo para este domingo, pero el comité que autorizó el procedimiento reversó la decisión.

“Esta vida ha sido salvada” dice el padre Javier Riveros, director de la Emisora Minuto de Dios Bogotá y Medellín.

Siempre hay otro camino, la muerte es el final, pero la vida es esperanza, es fe y es la oportunidad de ser el protagonista de algo mucho más grande y glorioso.

“Eliminar una vida, sea por la vía del aborto o la eutanasia, no es un problema religioso, es un problema humano” afirma con contundencia el Papa Francisco.

El padre Riveros compartió con los oyentes un escrito del sr. Jorge Pardo Vargas, paciente con ELA desde hace nueve años. Referimos su pensamiento a continuación:

YO TAMBIÉN TENGO ELA

Hace unos meses en Colombia la corte suprema aprobó la eutanasia para personas que padezcan enfermedades incurables y que puedan generar dolor insoportable.

Yo padezco de ELA (esclerosis lateral amiotrófica), que es catalogada como una de las enfermedades más catastróficas de la época moderna.

Por los medios de comunicación he conocido de dos personas con ELA que accedieron a este procedimiento. Y esto ha sacudido las fibras más internas de mi ser, y quiero compartir con usted, amigo lector, las reflexiones que he hecho

•          Llamemos por su nombre a las cosas, la eutanasia es en esencia un suicidio delegado, suicidio porque es el paciente el que decide acabar con su vida, y delegado porque es otro el que realiza el acto de quitarme la vida. En otras palabras, es un homicidio consentido.

•          La muerte no es digna, es muerte y punto, en cambio, la vida si es digna y por eso se hacen leyes que la protegen

•          Yo he reflexionado mucho sobre mi condición y el futuro que me espera. Al inicio de la enfermedad, cuando me dieron el diagnostico, acudí a la información que había en internet sobre la ELA, y lo que encontré fue terrible, describía la enfermedad como algo que era terrible, como si la vida se hubiera acabado ya, como si me hubiera atropellado un tren y ya no hubiera nada que hacer sino esperar la muerte y una muerte espantosa.

•          Llevo 7 años de diagnóstico y 9 en los que aparecieron los primeros síntomas y la verdad estos años han sido de gran provecho para mí y mi familia.

•          Aunque es una enfermedad limitante y muchos dicen que produce dolores insoportables, disiento de ellos, porque la ciencia ha progresado mucho en tratamientos paliativos para el dolor.

•          Nos ha hecho sensibles al dolor ajeno, ha puesto nuestras vidas en perspectiva, y nos ha dado una visión diferente de la muerte.

•          Soy un cristiano católico convencido de que el Señor tiene un plan maravilloso para todas las personas incluso si nos toca vivir con ELA.

•          En ese plan estamos incluidos todos, creyentes y no creyentes porque el que yo niegue la existencia de Dios, no por eso dejara de existir.

Hay varias formas de asumir la enfermedad:

O Negarse a aceptarla: esto nos ocurre a todos cuando nos diagnostican, pero uno no puede quedarse así, debe asumirla o ella lo consumirá muchísimos más rápido con todos los agravantes psicológicos que produce no aceptar la realidad.

O aceptar con derrota: esta como la anterior es terrible, imagínese a un soldado que lo mandan a la guerra, pero le insisten que va a morir con mucho sufrimiento, el ya está muerto antes de embarcarse.

O aceptar con victoria: sé que esto suena a locura, pero es la forma como yo he asumido esta enfermedad y puedo decir que me ha funcionado de maravilla. Se que voy a morir, es una realidad inminente, ¿pero quién no?, todos moriremos tarde o temprano, unos más pronto que otros, y miro a mi alrededor y veo que nadie tiene comprada la vida.

Estamos en pandemia y yo, con mucho pesar he visto morir personas que estaban totalmente sanas, ósea la vida y la muerte no dependen de nosotros. Pero si depende de nosotros el uso que demos a ellas. Que mi vida sirva para algo valioso para mí y para los demás y que mi muerte produzca vida en los demás.

Pero no nos engañemos esto es bonito en el papel, y como ideal, pero la realidad para muchos es otra. Yo los invito a apropiarse de su vida y entregársela al dueño de la vida,

Yo lo hice mucho antes de sufrir de ELA, pero ahora que vivo esta condición me doy cuenta de que fue lo mejor que pude hacer en toda mi existencia.

No le tengo miedo a la vida, o al futuro o como será cuando este postrado en mi cama, ni siquiera me lo plateo, como tampoco se plantea la persona que va de vacaciones, o al trabajo, o el que se casa, o el que tiene hijos, esas dudas no existen. Para mí tampoco, porque Jesús ya gano la batalla por mí, y yo disfruto de su victoria, siento mucha tristeza por aquellas personas a las que la ELA les arrebato la vida, la esperanza e incluso la familia.

Siento tristeza por aquellos familiares que abandonan a sus enfermos y piensan en la eutanasia como el recurso de librarse del “problema”.

Siempre hay alguien que se beneficia con la eutanasia, sea el medico que la práctica, sea el familiar que se libra de la carga, o el paciente que se ve solo con su vida desecha (o eso cree).

Los invito a ganarle a la ELA, que ella no determine nuestra existencia, somos más valiosos que la enfermedad, con Cristo somos vencedores.

Si Cristo está con nosotros, ¿quién en nuestra contra?

                                                                                            Jorge Pardo Vargas

No nos dejemos engañar por eufemismos que buscan disfrazar con palabras técnicas o compasivas una situación tan drástica como es el suicidio y el asesinato. Oremos, unámonos para salvar a Colombia. Como hijos de Dios, estamos llamados a permanecer en pie de lucha; la iglesia no puede quedarse quieta y callada ante el avance de las obras de maldad. Levanta tu voz, para que, donde abunde la maldad, sobre abunde la Gracia del Señor.

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