La visita del papa León XIV al continente africano comenzó el pasado 6 de abril, cuando arribó a Argelia y Camerún. En sus intervenciones ha insistido en la necesidad de mantenerse firmes en favor de la paz frente a los “tiranos” del mundo. En la Catedral de San José, en Bamenda (Camerún), expresó: «El mundo está siendo destruido por unos pocos tiranos y se mantiene en pie gracias a una inmensidad de hermanos y hermanas solidarios». De esta manera, el Pontífice sostiene una postura clara en favor de los esfuerzos políticos y sociales que promuevan la coexistencia entre los pueblos, posición que sostiene a pesar de las críticas recibidas por parte del presidente Donald Trump, quien lo ha acusado de “débil frente al crimen” y terrible en “política exterior”.
Posteriormente, durante su vuelo del lunes 13 de abril de Roma a Argelia, el Papa respondió a nuevas críticas de Trump señalando que está convencido de que «la Iglesia tiene la obligación moral de ir contra la guerra», y que sus palabras “no deben ser entendidas como un ataque personal a nadie”. Añadió, evocando el Evangelio: «Bienaventurados los que construyen la paz».
A partir de estas declaraciones, se percibe en el Papa la intención de ser un mediador pacífico que favorezca procesos de reconciliación entre los principales actores de los conflictos. Desde el Evangelio, ha sabido denunciar con claridad lo que considera injusto, sin caer en ataques personales ni en posturas meramente políticas, sino con la firme convicción de su misión como servidor de la paz.
En su llegada a Camerún, el miércoles 15 de abril, y dirigiéndose a las autoridades de un país marcado por el conflicto civil iniciado en 2017 entre el Ejército y grupos insurgentes anglófonos, el Sumo Pontífice reiteró su invitación «a rechazar la lógica de la violencia y de la guerra, para abrazar una paz fundada en el amor y la justicia». Insistió en una paz “desarmada”, que no se base en el miedo, la amenaza o el armamentismo.
El Papa deja así claro que el camino hacia una sociedad justa y próspera no puede construirse desde la imposición de la fuerza, sino desde una paz cimentada en el amor y la justicia, en coherencia profunda con la enseñanza de Jesucristo.
A lo largo de este recorrido que ha incluido Argelia, Camerún, Angola y, por último, su arribo a Guinea Ecuatorial, el 21 de abril, el mensaje común ha sido un llamado a la justicia social, la lucha contra la corrupción y una gestión más equitativa de los recursos naturales. Se evidencia el conocimiento que tiene el Papa de la realidad crítica que vive el continente africano, una situación que no es ajena a Occidente: la ambición desmedida por el dinero y el poder, junto con la falta de empatía hacia los más vulnerables y hacia el cuidado de la creación.
Hasta ahora, el Papa ha reiterado que su presencia en África tiene como objetivo confirmar en la fe a una población católica en crecimiento. Asimismo, su discurso refleja con fuerza los principios de la doctrina social de la Iglesia, tales como la dignidad de la persona humana, el bien común, la subsidiariedad, el destino universal de los bienes y la solidaridad. Ideas que no son abstractas, sino caminos concretos para construir una sociedad más justa.
Hoy, más que nunca, el Papa nos invita a ser artesanos de paz. Que su voz desde África no quede solo en palabras, sino que transforme nuestra vida cotidiana en testimonio vivo del amor de Cristo.




