Lo que el mundo necesita

Los tiempos que vivimos corren a gran velocidad. Nuestros sentidos son sometidos a un constante bombardeo de información en donde cada vez hay menos momentos para compartir y lo urgente no deja tiempo para lo importante. En la motivación de hoy, del espacio radial Hoy es tu día, el padre Javier Riveros, sacerdote eudista, nos hace un llamado especial de parte de Dios, un llamado para que el pueblo de Dios manifieste la Presencia del Señor a un mundo que sufre del mal del corazón indolente.

En 1ra de Juan capítulo 4, versos 7 y 8, el apóstol le hace a los hermanos de la época una recomendación que con el pasar del tiempo se ha convertido en una necesidad y en un deber cristiano: “Amémonos los unos a los otros…porque Dios es Amor”.

“La experiencia del Amor es la experiencia central de nuestra vida espiritual” nos dice el @padreriveros. Dios es Amor y como sus hijos, nosotros también debemos amar sin medida, sin hacer excepción de personas. Estamos llamados a amar al que nos hiere, al que está lejos de Dios, al que con sus acciones lastima el Corazón de Dios, porque ellos están cautivos, caminan en oscuridad y lo único que los puede rescatar de esa condición es el Amor. Estamos llamados a amar su Creación, a cuidar a todas las criaturas que conforman la Naturaleza.

“El Señor nos ama tal como somos, y esto nos lleva a comprometernos a amar y a crecer en el amor”. El Amor de Dios inunda nuestra vida, cambia nuestra manera de ver y de percibir el mundo, nos hace sensibles al dolor y a la necesidad de los demás y hace crecer en nosotros el deseo de dar sin importar nada; cuando su Amor está en nosotros, sentimos que nuestra vida no vale nada sino sirve para amar y si no ama servir.

“El mandamiento fundamental es el Amor, el Amor a Dios y a nuestro prójimo” nos recuerda el padre Javier Riveros, director de la Emisora Minuto de Dios Bogotá y Medellín. No podemos decir que amamos a Dios cuando no toleramos a nuestros hermanos, cuando proferimos palabras hirientes o nos mantenemos indiferentes al dolor y a la angustia que nos rodea. “El amor de hoy no puede ser igual que el de ayer ni que el de mañana”, el amor de Dios debe crecer en nosotros y con nosotros; cada día debe ser más grande para que el mundo sea inundado por su Amor. Cuando mostramos el Amor de Dios, estamos trayendo la Presencia misma del Señor y la estamos haciendo visible y tangible al mundo.

“Señor, hoy pido que tu Amor me inunde y se desborde para alcanzar a un mundo sediento de Ti. Gracias por darme en sobreabundancia de tu Amor, por cobijarme en él y por enseñarme que al amar como Tú lo haces, estoy mostrándole a mi hermano que Tú vives en mí, que eres Real y que quieres habitar en él también. Te amo Señor con todo mi ser. Amén”

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1 comentario
  1. Natali Zarama

    Bello artículo, mil gracias, Dios los bendiga…

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