¡Tu fe te ha salvado!

En ocasiones, vivimos circunstancias de angustia o dolor que hacen tambalear nuestra fe y sentimos que Dios nos ha soltado. Pero al abrir nuestras biblias o al sintonizar la radio, leemos o escuchamos una palabra que renueva nuestras fuerzas y nos recuerda que Dios ha prometido estar con nosotros todos los días hasta el fin del mundo.

El padre Leonardo Arboleda nos trae hoy una palabra de aliento y de esperanza, una palabra para fortalecer nuestra fe en medio de las dificultades y creer confiadamente que Dios nos pasará al otro lado. En el espacio de la motivación del programa Hoy es tu día, el padre Arboleda basa su enseñanza en el Evangelio según San Marcos capítulo 10; versos del 46 al 52, en donde se nos narra la sanación de Bartimeo por causa de su fe.

Bartimeo se encontraba en una situación difícil, en la que por su condición física le era imposible procurar una mejor calidad de vida. A veces, nosotros también nos hemos encontrado en circunstancias complejas que parecieran determinar nuestro futuro: un accidente, un problema legal o una enfermedad compleja de tratar; y, como Bartimeo levantamos nuestra voz pidiendo al Señor que nos ayude, que tenga compasión de nosotros, “Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí”

Es entonces cuando muchas voces se levantan para increparnos, para decirnos ¿Dónde está tu Dios?, pero el padre Leonardo nos dice hoy que tomemos la misma actitud de Bartimeo cuando las personas que estaban a su alrededor quisieron callarlo, “hay que clamar, hay que perseverar en la oración. Porque mientras nosotros clamamos, Dios está derramando las bendiciones necesarias para ver el milagro que le estamos pidiendo”

“El Señor tiene sus tiempos. Ora hasta llegar incluso al grito” afirma el sacerdote eudista. Clamemos perseverantemente creyendo que nuestra oración es escuchada y que Dios tomará esa dificultad, esa enfermedad por la que estamos pasando y obrar de tal manera que, las personas que antes nos recriminaban ahora quieran saber qué nos ha pasado, cómo ha sido nuestro milagro, y digan: El Señor te ha escuchado.

Cuando Jesús manda a llamar a Bartimeo, él sale corriendo y deja su capa. “¿Cuántas cosas tenemos nosotros que nos detienen cuando el Señor nos llama? serán sentimientos de duda o de culpabilidad o hábitos que no agradan al Señor; pero, no te preocupes, “el Señor tiene poder para liberar romper todo mal hábito que nos impide llegar a Jesús” nos dice el padre Arboleda.

Hoy el Señor Jesús nos pregunta como a Bartimeo: ¿qué quieres que haga? Señor, sana mi familia, salva mi matrimonio, mi negocio, rescata a mi hijo del mal camino, salva a Colombia. Alegrémonos porque la repuesta que Jesús dio a Bartimeo nos la da también hoy, recordemos que Él es el mismo ayer, hoy y siempre: ¡Vete, tu fe te ha salvado! Tu fe ha salvado a tu familia, tu empresa, tus hijos, ha sanado a aquel familiar enfermo. Proclámenos juntos las maravillas que Cristo ha hecho con y en nosotros para que aquellos que están en medio de necesidad también puedan clamar, ser oídos por Cristo, creer y ser salvos.

“Padre de Bondad, auméntanos la fe para hacer frente a los desafíos de la vida. Danos un corazón agradecido y permítenos seguirte para declarar al mundo las maravillas de tu Amor”

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