Renovados por el Espíritu

Nuestra vida en Cristo debe ser de constante crecimiento. Todos los días el Espíritu Santo nos va puliendo, tallando y limpiando asperezas para que al llegar el día de Cristo, seamos hallados aptos, una obra perfectamente acabada para el Padre Eterno. En la motivación que el padre Javier Riveros ha traído en este día, en la emisión del programa Hoy es tu día, nos hace un llamado a pensar y actuar cada día más como ciudadanos del Reino de Dios.

El padre Riveros inició su enseñanza con una palabra clave: Renovación.

Nuestro modo cultural de pensar nos impulsa a renovar nuestro entorno. Renovamos nuestro hogar, nuestra imagen personal, pero dejamos de lado una renovación que debe ser fundamental en la vida del ser humano. El apóstol Pablo en Romanos 12, versículo 2; insta a la Iglesia a renovar su mente, a no comportarse conforme a la sociedad de su tiempo sino a renovarse para renovar.

Ahora, con su voz el @padreriveros nos dice: “¿de qué nos sirve renovar las cosas materiales si no renovamos el corazón, si no renovamos nuestra manera de vivir?” Sí, es bueno cambiar, transformar, remodelar nuestro entorno y agradecer a Dios por ello, pero cada día, el Señor nos da la oportunidad de renovar nuestros pensamientos, nuestro estilo de vida, porque “ciertamente, nuestra vida puede ser mejor de lo que ha sido hasta ahora”.

Renovar nuestro corazón es posible cuando renovamos nuestra relación con Dios. Cuando dejamos que el Espíritu Santo haga su Obra renovadora en nosotros, el cambio que se produce afecta las demás áreas de nuestra vida. Podemos ver cómo la relación con nuestros amigos, familia, conyugue se renueva, recibe un nuevo aire.

El Espíritu Santo es el Gran Renovador. Cuando Él comienza a trabajar en nosotros, nuestro vocabulario cambia, nuestras palabras se transforman en miel, y nuestras acciones se convierten en bendición para los demás, llegando incluso a afectar gratamente la creación de Dios. El Espíritu Santo es el Renovador de la Gracia, de los Carismas, Él es el Renovador de la Vida.

“Dios Padre es el Creador, Dios Hijo es el Salvador y Dios Espíritu Santo es el Renovador, el Santificador” nos dice el sacerdote eudista. ¿Quieres tener una familia renovada? Necesitas Espíritu Santo, ¿quieres que tu barrio o comuna sea renovada? Necesitas al Espíritu de Dios. Deja que la capacidad renovadora del Espíritu Santo invada cada área de tu vida, inunde tu entorno social, natural, laboral pues “el Espíritu Santo hace nuevas todas las cosas cuántas veces sea necesario”. Recordemos que Quien empezó la obra en nosotros, la perfeccionará para el día de Jesucristo.

Recibamos hoy la efusión del Espíritu de Dios para que toda, toda nuestra vida sea renovada y así entendamos desde nuestro espíritu la importancia de la Voluntad de Dios para con nosotros. Su Voluntad es buena, agradable y perfecta.

“Ven Santo Espíritu y renueva todo nuestro ser. He entendido que el cambio que mi vida necesita viene de tu Obrar en mi corazón. Toma mi mente, mi corazón, mis emociones y sentimientos y haz en ellos la Voluntad del Padre. Quiero ser hallado aprobado para la Gloria del Señor. Comienza hoy tu Obra en mí. Amén”

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