La Santísima Madre de Dios, la Virgen María tiene una estrecha relación con el Espíritu Santo, por eso hablar de ella es hablar del mismo Dios, del mismo Jesús, del mismo Espíritu, es ella la primera discípula, es ella la primera evangelizadora, es la más auténtica seguidora de su Hijo, en América Latina la devoción que se tiene hacia ella es muy grande, desde el evangelio de Lucas se puede contemplar la relación especial que existe entre María y el Espíritu Santo, él la desposo y engendró a Jesús en sus purísimas entrañas.