Volver al Origen

Nuestra sociedad está experimentando una clara pérdida de valores que sumados a una serie de acontecimientos de índole social, están ocasionando en ella una notable pérdida de identidad llegando a afectar el núcleo de la misma. En el espacio de Hoy es tu día, el padre Javier Riveros, sacerdote eudista del Minuto de Dios, nos comparte mensaje muy especial y propicio para este tiempo de cambio que estamos viviendo.

En el evangelio según San Mateo, capítulo 19, versículo 4, Jesús les habla a los fariseos en respuesta a una pregunta sobre el divorcio diciendo que “el Creador desde el principio, los hizo varón y hembra”

El Señor en su Infinita Sabiduría y según su Plan para la humanidad, estableció dos géneros, hombre y mujer, los creó para que luego se convirtieran en una sola carne, bajo la ordenanza de no ser separados por las acciones del hombre. Esto nos demuestra un sentido de unidad de parte de Dios, “la unidad viene de Dios, la unidad en medio de la diversidad” nos dice el @padreriveros. Tengamos en cuenta que esta diversidad está dada por las diferentes formas de pensamiento, los temperamentos y caracteres, incluso las decisiones vocacionales. “El hombre y la mujer son diferentes pero se complementan; y gozan de igual valor ante los Ojos de Dios” La diferencia entre ellos va más allá de su condición biológica, y es posible verla en su manera de actuar y de relacionarse con los demás; y esto antes de distanciarlos, los enriquece mutuamente cuando deciden complementarse el uno al otro en el sacramento del matrimonio.

Valoremos y respetemos la condición que el Señor nos dio y reconozcamos, ya sea que el hombre reconozca el valor de la mujer y la mujer, reconozca el valor del hombre como creaciones dignas de Dios, cuya presencia e importancia nos complementan. Ellos, cuidan y protegen; ellas, cuidan y apoyan en igualdad de condiciones. “Volver al principio es volver a Dios, al origen de nuestra existencia” afirma el padre eudista. Hoy, regresemos a donde todo empezó, ya sea en nuestra relación de pareja, una amistad, nuestra relación con los demás, volver a lo que nos unió, volver al que nos unió, para ser restaurados y sanados a fin de retomar el camino que el Señor nos trazó. Busquemos regresar al proyecto original de Dios, y , aunque esta palabra el Señor Jesús la dio específicamente para los casados, podemos aplicarla hoy a todas las áreas de nuestra vida. Siempre que sintamos que estamos perdiendo el rumbo o tengamos dudas e inquietudes, regresemos nuestra mirada al principio porque es allí donde encontraremos a Dios, porque en Él está el motivo de nuestra vocación y la razón de nuestro existir.

“Amado Señor, gracias por la identidad que me has dado. La recibo y la amo porque viene de tu Mano y todo lo que tu me das es para bendición mía y de quienes me rodean. Hoy vuelvo a Ti consiente de que me has hecho conforme a tu Voluntad para cumplir tu propósito aquí en la Tierra. Recibe toda gloria Eterna. Amén”

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