El que viene de lo alto, está por encima de todos. El que es de la tierra, es de la tierra y habla de la tierra, el que viene del cielo está por encima de todos. De lo que ha visto  y oído da testimonio y nadie acepta su testimonio. El que acepta su testimonio certifica la veracidad de Dios, el que Dios envió habla las palabras de Dios porque no da el espíritu con medida.

El padre ama al hijo y todo lo ha puesto en su mano, el que cree en su hijo posee la vida eterna. El que no crea al hijo no vera la vida, sino que la ira de Dios pesa sobre él.

La fe es un don que viene de arriba, no es propiamente el resultado de unas investigaciones puramente racionales o científicas aunque estas no estén necesariamente contar la fe sino que puede servir, en esa conciliación con la fe.

Pero todas  maneras la fe recae sobre un espíritu abierto,  un corazón abierto a la sorpresa de Dios a la novedad de Dios, a la revelación de Dios a esa manifestación sobrenatural de Dios impredecible. Dios se nos eta revelando permanentemente y por la fe nosotros podemos conocer a Dios y caminar con Dios permanentemente.

Jesús en el evangelio hoy, nos habla de cosas divinas, de cosas celestiales, por eso nos cuesta entender este mensaje, él dice yo soy el que viene de lo alto  yo estoy por encima de todos. Yo soy el que bien del cielo, yo estoy por encima de todos, él viene de arriba nosotros de abajo, el del cielo nosotros de la tierra.

Démonos cuenta el que viene del cielo y está por encima de todos nosotros, es el que se humilla, se pone al servicio de todos, el que misericordiosamente se acerca a la vida de todos nosotros para salvarnos. Ese es Jesús el que está por encima de todos nosotros, pero el que nos sirve a todos.

Es una lógica muy diferente a la de  este mundo donde a veces estar por encima de todos es lo que muchos buscan, imponerse , dominar, gobernar, humillar a otros someter a otros. No es el caso de Jesús, el sí que está por encima de todos nosotros y sin embargo se pone al servicio de todos y nos da vida a todos.

Ese es Jesús, ese es el señor aprendamos de él, vivamos conforme a él y acojamos su misericordia y su amor que se revela en nuestras vidas. Sigue hablando cosas misteriosas, cosas divinas, celestiales el que acepta su testimonio certifica la veracidad de Dios.

El que Dios envió es decir él, habla palabras de Dios porque no da el espíritu con medida, entonces este Jesús del que estamos hablando da el espíritu y no lo da con medida, lo da sin medida, lo da abundantemente sin límites, vivir la pascua es vivir el Don de Dios, es vivir el paso del Señor por nuestra vida, por nuestra existencia donde él va pasando de la muerte a la vida y donde el nos va dando Espíritu Santo. Nos va dando Espíritu Santo sin medidas sin límites. Nos va entregando el donde su Espíritu y es su Espíritu  el que nos va poniendo en una dinámica de resurrección de cambio de vida nueva, por eso Jesús lo que quiere para todos nosotros en esta pascua es comunicarnos su espíritu, llenarnos de su espíritu santo. Es darnos a todos su espíritu santo. Porque ese Espíritu santo es el que nos cambia y nos renueva a todos desde dentro, desde el corazón, desde el interior él nos cambia y nos  da una vida nueva a todos nosotros.

Aunque sepamos que seguir a Jesús y dar testimonio de Jesús cuenta y por causa de Jesús se puede sufrir persecuciones, incomprensiones, rechazos y demás, es la cruz que siempre estará presente, pero si hay cruz significa que hay gloria. Así que no le tengamos miedo a la cruz del Señor. Los apóstoles dieron testimonios de Jesús, llenaron toda Jerusalén del mensaje de Jesús nuestro Señor y les prohibieron que siguieran evangelizando pero ellos dijeron: no está bien que obedezcamos a los hombres y no a Dios” y dejaron clara y  establecida una prioridad. Siempre estará primero obedecer a Dios que a los hombres.