“«Señor, ahora mismo voy a dar la mitad de mis bienes a los pobres, y si he perjudicado a alguien, le daré cuatro veces más». (Lucas 19, 8)

¿Qué pasa en la vida de una persona para que diga y haga esto? ¿Cuáles son los motivos?, ¿Por qué lo hizo? Estas y otras preguntas que surgen a partir de esta expresión radical del evangelio de Lucas, nos permite a nosotros hoy reflexionar sobre lo que significa la conversión.

Cuando queremos hablar de conversión lo podemos hacer desde dos sentidos diferentes: en primer lugar, conversión hace referencia a un cambio en la vida, en otras palabras, conversión es cambio de dirección, de rumbo. Lo anterior surge como fruto de un ejercicio de análisis que posteriormente lleva a la acción. Pero como se expresó al inicio no es la única forma de comprender la conversión. El segundo sentido asume la conversión como cambio de mentalidad, mutación en la forma de pensar, transformación en los pensamientos.

La Palabra nos da un ejemplo muy importante en torno a lo que significa el cambio de mentalidad, más aún nos da lo que podríamos llamar como el mapa, la ruta de guía de cómo se da este cambio. Pero antes pensemos ¿Por qué cambiar de mentalidad?

“transfórmense interiormente renovando su mentalidad” (Rom 12,2)

San Pablo en la carta a los Romanos, nos a una conversión de tipo mental para que con ella sea posible la transformación de la persona en todas su dimensiones. Es claro que para el escritor sagrado que el ser humano no está reducido sólo a sus pensamientos, ideas, sueños, anhelos, pero sí tiene claridad que es una parte muy importante del ser humano, tanto así que puede incluso determinar las relaciones entre las personas; es posible a partir de ello ver como algunos con una mentalidad de derrota no lleguen a triunfar en la vida, ejemplo, aquel que desde que se levanta empieza a cultivar ideas como: ¿para qué me levanto? Todo es lo mismo, mi vida no tiene sentido, no he hecho nada con mi vida, entre otras expresiones que develan una mentalidad trágica.

Quizás al leer esto preguntes: ¿qué hago entonces? Lc 19, 1-9 tiene una posible respuesta. Cuenta el texto que Jesús atraviesa una población llamada Jericó y como era de esperarse muchos lo quieren ver, pero llama la atención que un jefe de recaudadores de impuestos también; este hombre se llama Zaqueo y es en este encuentro donde se muestran los elementos claves para el cambio de mentalidad.

  1. Jesús es quien toma la iniciativa “entra en la ciudad” v1
  2. Zaqueo anhela, desea y busca la oportunidad “quería ver a Jesús” v3
  3. Zaqueo pasa a la acción “se adelantó corriendo y se subió” v4
  4. Jesús tiene intimidad con él a través de la mirada “Jesús miró hacia arriba y le dijo: baja en seguida que hoy tengo que quedarme en tu casa” v5
  5. Zaqueo toma la decisión: “bajó rápidamente y lo recibió con alegría” v6
  6. Cambia su mentalidad: “«Señor, ahora mismo voy a dar la mitad de mis bienes a los pobres, y si he perjudicado a alguien, le daré cuatro veces más».

Lo que sucede aquí es un encuentro donde intiman dos personas; una cansada de su vida (Zaqueo) y otra que quiere llenar de sentido la vida (Jesús). No olvides que para tomar una decisión radical en la vida es necesario creer que vale la pena y que se puede realizar. Tú y yo hoy necesitamos intimar con Jesús para dejarnos transformar por él y así cambiar de mentalidad.