Te llama por tu nombre

En el Evangelio según San Juan, Cristo nos recuerda que no hemos sido nosotros los que optamos por el Señor, sino es él quien ha venido a escogernos. Este pasaje presente en el capítulo 15 resume en palabras llenas de amor lo que Dios ha hecho con su Pueblo, recordando que ha sido él quien se ha manifestado de manera libre para que el hombre lo conozca.

Una particularidad en la vida:

Algo que tienen en común el ser humano es su nombre, todos a lo largo y ancho del mundo tienen uno, dos o hasta más. Sin embargo, el nombre de cada persona le otorga una identidad, le ayuda a diferenciarse ante los demás y de una u otra manera representa cualidades que vieron en el infante y que pueden estar presentes a lo largo de su vida.

Un regalo de Dios:

Es bueno pensar que el nombre que cada persona tiene ha sido un regalo de parte de Dios, él lo ha otorgado para llamar a la persona, para que este escuche la voz poderosa de su Padre y pueda reconocerle y vivir en cercanía a él.

Un llamado a tiempo y a destiempo:

Muchos son llamados por Dios en momentos de dificultades, llenos de tristeza y de penumbra. También están otros que son llamados en sus trabajos, por medio de algún mensaje, persona o están los que son llamados en momentos de plena alegría en su adultez, juventud o vejez.

La juventud:

Los testimonios de las personas que encontraron al Señor dicen que les hubiera gustado encontrarse con él, en su juventud. Es por esto por lo que la mejor etapa para estar con el Padre y conocerlo es mientras se es joven. Se puede dedicar tiempo, energía y disposición para ir madurando de la mano del Señor. Un grupo de oración, la comunidad, el grupo parroquial es el escenario perfecto para acercarse al Señor, para que este pueda obrar con gran particularidad en la vida de cada.

Invitados todos al Minuto de Dios:

En la Emisora Minuto de Dios existen grupos de oración para todas las edades y en especial para los jóvenes. Estos se reúnen los días sábados de 2:00 pm a 4:00 pm y solo necesitas de un corazón dispuesto para encontrarse con Jesucristo y con el Espíritu Santo.

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