Esta enseñanza inicia con una historia que refleja como un muchacho era asediado por el diablo, y solo hasta que le concedió a Jesús toda la autoridad sobre su casa, es decir sobre su vida, ya no era él quien se enfrentaba con el diablo, sino el mismo Jesús, esto para significar que si no morimos a nosotros para dejar que Jesús viva en nosotros.