Me gusta leer los relatos neotestamentarios de llamado o vocacionales. En ellos se muestra como unos hombres quedan seducidos por la propuesta de Jesús, dejan todo, y lo siguen. Se que los relatos están construidos desde un género literario muy claro y definido…

Me gusta leer los relatos neotestamentarios de llamado o vocacionales. En ellos se muestra como unos hombres quedan seducidos por la propuesta de Jesús, dejan todo, y lo siguen. Se que los relatos están construidos desde un género literario muy claro y definido, pero eso no me impide detenerme a pensar en cómo debió ser ese encuentro con Jesús que los llevó a tomar la decisión de abandonar lo que estaban haciendo e ir tras de El. En el relato de Lucas 5,1-11, que conocemos, con el nombre de la “Pesca Milagrosa”, queda más claro cómo es ese proceso de Seducción.

A Pedro y sus amigos, los seduce la Palabra que sale de la Boca de este Maestro, que habla con autoridad, y, también el Poder que tiene de hacer presente el amor y la misericordia de Dios en medio de ellos. Sin esa seducción la experiencia cristiana es vacía, porque nosotros no seguimos una idea, ni una ideología sino a una Persona concreta, a Jesús el Hijo de María (Marcos 6,3). Hoy quiero invitarlos a conocerlo y a aprender de El a vivir y ser felices. Su persona nos hace una propuesta de vida que nos hace felices. Nos invita a vivir de una manera distinta, nos invita a vivir en profundidad. Para ello les invito a reflexionar:

Una Palabra que Seduce: “Estaba él a la orilla del lago Genesaret y la gente se agolpaba sobre él para oír la Palabra de Dios, cuando vio dos barcas que estaban a la orilla del lago. Los pescadores habían bajado de ellas, y lavaban las redes. Subiendo a una de las barcas, que era de Simón, le rogó que se alejara un poco de tierra; y, sentándose, enseñaba desde la barca a la muchedumbre”. Su predicación es sencilla, clara, incluyente y reveladora. Todos se sienten iluminados por esa palabra que muestra el sentido de la vida y provoca actitudes muy coherentes y comprometidas. No es la palabra cifrada, criptica, rebuscada que necesita una gramática especial para poderla comprender. Es una Palabra cotidiana, profunda, que revela la manera de actuar y la lógica de Dios, basada en la misericordia.

Poder que hace presente a Dios: “Cuando acabó de hablar, dijo a Simón: «Boga mar adentro, y echad vuestras redes para pescar.». Simón le respondió: «Maestro, hemos estado bregando toda la noche y no hemos pescado nada; pero, en tu palabra, echaré las redes.» Y, haciéndolo así, pescaron gran cantidad de peces, de modo que las redes amenazaban romperse”. Jesús hace una invitación para que vayan “mar adentro”, El quiere que haga una vida profunda. Sabe que en el llano no se pesca nada, que es en lo profundo dónde el hombre puede encontrar el sentido que está buscando. La vida cristiana tiene que ser una vida vivida en profundidad. La superficialidad riñe con la opción de un cristiano. El poder queda demostrado en su invitación de lanzar la red y de alcanzar una pesca grandiosa. Y digo que se manifiesta aquí el poder porque los expertos en pesca había pasado toda la noche bregando y no habían pescado nada. Pero ahora El les da la orden y ellos le creen. Los expertos que saben que lógicamente no pueden pescar le creen a la Palabra de este Maestro y ven cómo se hace realidad su sueño de pescar muchos peces. Ellos le creen y El no los decepciona.

Es una buena oportunidad para que te preguntes qué tanto conoces esa Palabra y si has dejado que ella te revele los misterios de la vida. Y también a que te preguntes qué tanto le crees a El. Si eres capaz de creerle aún cuándo todo parece indicar que está equivocado. Pedro, le creyó en contra de su experiencia, de su conocimiento y lanzó las redes obteniendo lo que estaba buscando: «Maestro, hemos estado bregando toda la noche y no hemos pescado nada; pero, en tu palabra, echaré las redes.». Es probable que muchos te haya dicho que no debes creer, que todo está pedido y que no debes hacer más, hoy en su Palabra, en sus acciones hay una invitación a creer. Es tu respuesta la que El espera.

También me emociona mucho la invitación a “Remar mar adentro”, es necesario buscar profundidad si queremos ser felices en la vida. A veees esto supone opciones que parecen más fuertes, pesada y duras que las que este leve sociedad nos presenta, pero son las que le dan peso y sentido a la vida. No tengas miedo de los riesgos que se corren en la profundidad, siempre es mejor perderse en el intento que estar seguro en la conformidad de la quietud.

Te invito a que te dejes seducir por la propuesta de vida de Jesús, El Señor. Su manera de vivir nos permite asumir posibilidades que solos no podríamos. Es sólo una invitación. Tú sabrás…