Hace unos días leí una frase que decía “Nadie que haya dado lo mejor de sí mismo lo ha lamentado” y pensé en lo esencial de compartir con ustedes la gran importancia de entregar en cada ocasión, la mejor versión de nosotros mismos. ¿Pero qué significa eso?

La vida es un cambio constante, cada paso que damos nos hace ser distintos, nos enseña a priorizar, amar, perdonar, tomar decisiones, levantar la cabeza; y para eso es necesario colocar lo mejor de nosotros, aunque siempre haya algo que pulir. Esto se logra teniendo conciencia de lo que hacemos y lo que dejamos de hacer para mejorar cada aspecto de nuestra vida.

Descubrir la mejor versión de ti mismo debe ser un ejercicio diario, una forma de vida en la que debemos buscar ser mejores de una manera profunda e integral. Que fantástico es descubrir lo mejor de ti en tu trabajo, tu familia, tu círculo social y especialmente contigo mismo; dejar a un lado las máscaras, la versión maquillada, y sacar la natural, la que te permite renovar tu esencia.

Lograrlo requiere:

  1. Ser conscientes de que no debemos competir con nadie sino superar nuestros propios límites.
  2. Creer en nuestras habilidades y fortalezas, las cuales permitirán que nos sintamos bien con nosotros mismos.
  3. Sanar el pasado, con el fin de dejar atrás todo aquello que duele, que nos baja la autoestima, que no nos permite creer, crear y crecer.
  4. Dejar de quejarse, porque cuando colocamos el foco en lo negativo, la energía bajará y los resultados no serán los mejores.
  5. Relacionarnos con gente positiva, gente que cree en las maravillas de Dios, que agradece y es noble. Somos el promedio de la gente que nos rodea.

Recuerda, debes estar dispuesto a entregar la mejor versión en tu actitud, pensamiento y actos. La vida recompensa de manera extraordinaria a quienes se entregan de forma extraordinaria. ¿Qué tal si lo intentas?