En muchas ocasiones nos hemos esforzado por hacer algo, pero al final todo sigue igual. No se ven los cambios que se esperan, aquellos esfuerzos son vanos, lo cual decepciona a las personas. Esta decepción la tenemos en nuestro territorio colombiano, se espera que en cada  cambio de gobierno se cumpla lo que han prometido, pero no pasa nada, todo sigue igual.

Lo que más desea Colombia y de seguro otros países en los que hay violencia y guerra es que perdure la paz, todos o la gran mayoría quieren estar tranquilos, ir a cualquier lugar y saber que nada pasará, que se puede convivir con los demás, que aquellas diferencias se pueden superar, se puede tener una ciudad, un pueblo, un país en paz.

Muchos han luchado para que nuestra sociedad tenga un cambio, se han esforzado desde muchos ámbitos para que todos seamos conscientes y apoyemos aquellas cosas que le hacen bien a la sociedad, pero a veces toda esta lucha parece no tener sentido, puesto que no se tiene el apoyo de algunas personas, no se ve reflejada esa disponibilidad a un cambio. El país está impregnado de intolerancia, con aquella idea absurda en que todo es para mí, o si no me conviene para qué lo voy hacer. Nuestra sociedad se ve muy fraccionada, por ideales, por colores, por partidos políticos, con esto no quiero decir que todos pensemos o seamos iguales, somos libres de tener pensamientos y criterios ante diferentes circunstancias, lo ideal es que podamos convivir con todo esto dentro de nuestra sociedad.

‘Todo sigue igual’, dentro de nuestro país, la pobreza, la guerra, la corrupción, son aquellas cosas que se deseamos que cambien, pero parece una lucha sin fin, por ello, algunos ya cansados dicen ‘¿para qué hacer algo? si todo sigue igual…’ Para qué seguir luchando si nuestra voz no es escuchada, para qué tantos esfuerzos si no tienen relevancia? Muchos colombianos se hacen esta pregunta y otros cuantos desisten de seguir luchando por nuestro territorio, y en cierta parte tienen razón, no es justo seguir viviendo con miedo o temor a que algo malo ocurra.

Como colombianos, debemos seguir luchando, debemos seguir esforzándonos por nuestra sociedad. Empecemos desde casa inculcando buenos valores, educando aquellos niños, abramos el corazón para que Jesús nos llene de fuerza y valor, permitamos que sea su amor quien llegue a nuestra sociedad, que todo sea una revolución, pero por Amor al otro, de ayudarlo y de no guardar rencores, permitamos que nuestro corazón sea limpio y puro, de esta manera, podemos llegar a ese cambio que es la paz, el amor, de poder convivir con el otro y demostrando que si vale la pena hacer algo por un cambio…