Esta reflexión parte del evangelio de Mateo, en el capítulo 8, donde Jesús bajando del monte, se le acercó un hombre enfermo de lepra, pidiéndole que si quería lo curará de su enfermedad, a lo que Jesús respondió, tocándolo y diciéndole “quiero”, quedando el hombre libre de su enfermedad, de esta misma manera lo hace con quienes con fe se acercan a Él.