La vida es una oración y el Espíritu Santo, es decir, el Espíritu del Resucitado, ora en cada uno de nosotros y nos hace formar a Jesús en el corazón desde la cotidianidad de nuestra vida. Por eso quiero proponerles esta oración sencilla al Espíritu Santo, inspirándome en el pensamiento de san Juan Eudes:

Espíritu Santo, forma y haz vivir y reinar a Jesús en mi corazón.
Espíritu Santo, establece a Jesús como el horizonte de mi vida espiritual.
Espíritu Santo, dame la capacidad de desprenderme de Dios para sentir cada día el anhelo de buscarlo vehementemente en mis hermanos.
Espíritu Santo, dame la Encarnación de Jesús para ser capaz de insertarme en la historia humana y comprometerme con ella.
Espíritu Santo, dame la Infancia de Jesús para ser obediente a la Divina Voluntad y dejarme conducir por la sabiduría divina para hacer el bien.
Espíritu Santo, dame la vida oculta de Jesús para saber renunciar a mis propios criterios y anhelar la humildad divina, la cual consiste en atribuir mis dones al mismo Dios.
Espíritu Santo, dame la vida laboriosa de Jesús para comprender que estoy en el mundo para anunciar el reino de Dios que es la opción preferencial, pero no excluyente, por los pobres.
Espíritu Santo, dame la vida pública de Jesús para comprender que la opción por la Voluntad divina me capacita para dar testimonio de Jesús hasta el martirio.
Espíritu Santo, dame la vida dolorosa de Jesús para asumir como realidad cristiana la lucha contra los poderes del mal.
Espíritu Santo, dame la muerte de Jesús para renunciar a mi vida entera con el fin de entregarla totalmente a Dios, encarnado en mis hermanos.
Espíritu Santo, dame la Resurrección de Jesús para anunciar la victoria de la vida sobre la muerte y la victoria del bien sobre el mal.
Espíritu Santo, dame la vida gloriosa de Jesús para comprender que tu reino se ha establecido en este mundo y estoy llamado a hacerlo vida cada día.
Espíritu Santo, forma a Jesús en mi corazón como lo formaste en el corazón y en las entrañas de María, para ser cada día manso y humilde de corazón.
Espíritu Santo, dame las virtudes de san José y de todos los santos para vivir la vida de Cristo en mí.
Espíritu Santo, sé que con mis propios méritos tal vez me quede corto para hacer todo lo que me he propuesto en esta oración, por eso quiero sellar este compromiso y recordarlo cada día cuando diga: “Espíritu Santo, forma y haz vivir y reinar a Jesús en mi corazón”.