Alguna vez, hace un par de años vi esta frase plasmada en un post de Facebook: “Naciste original, no mueras como una copia”. En ese momento, no sentí que ella pudiera tener trascendencia en mi vida, a diario veía post parecidos que no me decían realmente nada. Sin embargo, en estos días en los que nos acercamos a vivir el evento “Sin Máscaras” pensé en este respecto, en la relevancia que esta frase debería tener en nuestras vidas.

Diariamente, nos estamos enfrentando a situaciones en el mundo que de algún modo nos llevan a buscar copiar modelos, a buscar la forma de ser lo más parecido posible a los estereotipos sociales. Un ejemplo de esto es la moda: se establecen parámetros para vestir, para comer, para viajar e incluso para tener amigos. Todo parece estar previamente establecido, no podemos salir de la fuerte maquinaria de la universalidad y eso nos ha hecho olvidar que tenemos un sello personal, que poseemos características que nos hacen plenamente diferentes.

Ser diferentes no está mal, tener una manera de pensar distinta nos hace realmente únicos. La pregunta está en ¿por qué nos dejamos llevar por los estereotipos planteados por la sociedad?, ¿qué nos llevan a parecernos unos con otros, que nos conducen hacia la pérdida de la identidad y nos obligan a copiar?. Probablemente lo hacemos porque no queremos ser rechazados, porque no queremos vernos excluidos de los círculos cerrados que los mismos gurús de la moda han creado.

Es necesario que nos desconectemos de esa idea vaga. No está mal ser como el resto, no podemos pasar por el mundo desapercibidos sin dejar una huella que haga saber a los demás que existimos. No podemos malgastar la existencia en ser como los otros quieren, de vestir como los otros viven, de pensar cómo lo hace la mayoría, solo porque sí, porque no tenemos criterios ni nada más que decir.

Nacimos originales, con cualidades, con un sello personal que debe identificarnos en nuestro andar por la vida. Nacimos con la capacidad de pensar por nosotros mismos y de buscar dar respuestas, a las preguntas que la vida nos va planteando. Nacimos para ser felices y aplicar todo lo que se nos ha sido dado en pro de nuestra felicidad. No nacimos para vivir buscando imitar estereotipos, ni siquiera para encerrarnos en estructuras que lo que buscan es robar nuestra identidad. Jesús nos quiere plenamente realizados y eso implica asumir nuestra identidad y tomar la decisión de ser plenamente originales.

Claro que es un proceso de crecimiento, que es necesario tener referentes en nuestra vida. Sin embargo, todo referente debe llevarnos a crecer, a crear nuevas reflexiones, nuevas maneras de entender la vida y no por el contrario a buscar imitarlos. Es necesario que vivamos con autenticidad, con maneras definidas de pensar, de actuar. Nacimos para ser nosotros mismos, no permitamos que la sociedad nos use como un simple papel en el que pueden fotocopiar algo ajeno a nosotros.

Es un reto en la sociedad de hoy vivir con autenticidad, porque el diferente es tachado enseguida de raro. Sin embargo, quienes caminamos con Jesús, sabemos que él nos invita a realizarnos como personas a buscar siempre nuestro crecimiento y el bien de nuestra personalidad. No lo olvides: “naciste original, Dios te hizo original, no permitas que la sociedad te haga morir cómo una simple copia” decídete a ser plenamente feliz. Sé tú mismo.