El Papa inició nuevo ciclo de catequesis sobre Los Mandamientos de la ley de Dios, y durante la audiencia realizó varias invitaciones a los jóvenes, asegurando que ellos son el futuro de la humanidad.

Inició con este pasaje bíblico de Mc 10, 17-21, el encuentro entre Jesús y un hombre –es un joven- que, de rodillas, le pregunta ¿cómo puede alcanzar la vida eterna? y a continuación el Santo padre invitó a los jóvenes a no seguir las cosas efímeras diciendo: en esa pregunta está el desafío de cada existencia, también de la nuestra: el deseo de una vida plena e infinita. Pero ¿cómo llegar? ¿Qué camino tomar? Vivir de verdad, vivir una existencia noble… Cuántos jóvenes intentan “vivir” y en cambio se destruyen persiguiendo cosas efímeras.

El Sumo pontífice le habló a los jóvenes sobre el peor enemigo en la vida y dijo: El mayor peligro en la vida es un mal espíritu de adaptación que no es la mansedumbre ni la humildad, sino la mediocridad, la pusilanimidad. Un joven mediocre ¿es un joven con futuro o no? ¡No! Se queda ahí; no crece, no tendrá éxito. La mediocridad o la pusilanimidad. Esos jóvenes que tienen miedo de todo. “No, yo soy así…” Esos jóvenes no saldrán adelante. Mansedumbre, fuerza y nada de pusilanimidad, nada de mediocridad. El beato Pier Giorgio Frassati decía que debemos vivir, no ir tirando. Los mediocres van tirando. Vivir con la fuerza de la vida.

El Santo Padre le dijo a la comunidad que había que pedir para los jóvenes el don de la inquietud saludable, para que todos los jóvenes vayan adelante, están inquietos y no están satisfechos con una vida sin belleza, sin color. Es necesario que los jóvenes tengan hambre de la vida auténtica porque son el futuro de la humanidad.

Nuestra existencia como hombres y mujeres es hermosa, pero tenemos una verdad que aunque nos cueste debemos asumir, y es que tenemos limitaciones, y por eso todos nos hacemos la misma pregunta que aquel joven, ¿Cómo se encuentra la vida, la vida en abundancia, la felicidad?, explicó el Papa.

Jesús, en el Evangelio nos regala el cumplimiento, los mandamientos para la vida plena, que consiste en la verdadera riqueza “Una cosa te falta: anda, cuanto tienes véndelo y dáselo a los pobres, y tendrás un tesoro en el cielo; luego, ven ¡Sígueme!” (Mt 5, 21). El Sumo pontífice añadió que estamos llamados a encontrar el original de la vida y no la copia, Jesús nos ofrece vida verdadera, amor verdadero, riqueza verdadera.

El Papa hizo de nuevo otro llamado especial a los jóvenes para que no se dejen contagiar de lo él llama las medias tintas, refiriéndose a los cristianos con el corazón encogido y cerrado. Los jóvenes necesitan ejemplos que invitan a ir más allá, a algo más, a crecer más. San Ignacio lo llamaba el “magis”, “el fuego, el fervor de la acción, que sacude al soñoliento”.

El camino de lo que falta pasa por lo que hay. Dijo el Santo padre, y agregó que debemos buscar en lo ordinario lo extraordinario. El Papa finalizó explicando que en este ciclo de catequesis los cristianos tomaremos las dos tablas de Moisés, de la mano de Jesús, para pasar de las ilusiones de la juventud al tesoro que está en el cielo, caminando detrás de Él. Descubriremos, en cada una de esas leyes, antiguas y sabias, la puerta abierta por el Padre que está en los cielos para que el Señor Jesús, que la ha cruzado, nos lleve a la vida verdadera. Su vida. La vida de los hijos de Dios.