Como director de la Emisora Minuto de Dios Bogotá, quiero invitarles a mirar con esperanza este tiempo que vivimos. En medio de un mundo que muchas veces nos empuja a la distancia, a la frialdad y al individualismo, el Señor nos regala una oportunidad concreta y luminosa: volver a reconocernos como verdaderos hermanos, hijos de un mismo Padre.
Ser “más fraternos, más amigos” no es solo un ideal bonito; es una urgencia evangélica. Es descubrir que el otro no es un extraño, sino un don, un reflejo de Dios en nuestra vida. La fe, la esperanza y, sobre todo, la caridad tienen la fuerza de encender nuestro corazón y transformar nuestras relaciones, haciéndolas más humanas, más cercanas, más verdaderas.
La Palabra de Dios nos lo recuerda con claridad:
“Ámense los unos a los otros con amor fraterno, respetándose y honrándose mutuamente” (Romanos 12,10).
Este es el camino que queremos promover desde la emisora: ser un puente que acerque, que una, que sane. Nos mueve la compasión por tantos corazones que aún no conocen al Señor o que, conociéndolo, necesitan experimentar su amor de manera viva y concreta. Por eso trabajamos cada día para que, a través de nuestras ondas, la Palabra de Dios llegue a cada hogar, toque cada vida y permita que el Espíritu Santo transforme los corazones según la voluntad de Dios.
Esta semana, dedicada de manera especial a la evangelización, y estos días finales de la Cuaresma que nos conducen a la Semana Santa, son una oportunidad privilegiada. Es tiempo de volver a Dios, de reencontrarnos con Él en lo profundo del corazón, pero también de reconocer su presencia viva en nuestros hermanos, especialmente en aquellos que más lo necesitan.
Hagamos de este tiempo un camino concreto de fraternidad: acerquémonos más, escuchemos más, amemos más. Seamos capaces de construir relaciones nuevas, alternativas al egoísmo del mundo, a la frialdad con que a veces vivimos y volvamos a la calidez feliz de relaciones marcadas por el Evangelio.
Que esta sea nuestra misión: ser más fraternos y hacer más amigos en el Señor, porque cuando el amor de Dios nos habita, nadie queda fuera, y todos encontramos un lugar como hermanos.
P. Javier Riveros
Director – Emisora Minuto de Dios Bogotá


