Nuestra memoria guarda todo lo que hemos vivido en nuestra historia y de vez en cuando sale a la luz aquel momento grato o desagradable que ilumina u oscurece tu día.

He conocido personas que viven de los recuerdos, añorando que aquellos tiempos vuelvan y así puedan ser felices, pero resulta que eso probablemente no vuela a ser así. No es sencillo superar una muerte y saber que aquella persona que amaste solo vivirá en tu memoria.

Quiero invitarte a saber actuar frente a los recuerdos que vengan a tu mente, porque ellos siempre estarán presentes, pero depende de ti el cómo asumirlos. Creo que debemos buscar esos buenos recuerdos y que se conviertan en un impulso para afrontar la vida con todo lo que tenga que venir. Vivimos a veces en el pasado creyendo que el presente no importa, y eso es tan peligroso, porque mañana podrás arrepentirte de no haber trabajado bien con lo que tenías al frente.

Te propongo algunas actitudes que pueden ayudarte con tus recuerdos:

1. LO QUE FUE, FUE

Hay que tomar conciencia que el pasado no se puede cambiar, porque es una acción puntual que se realizó, lo que sí podemos modificar, son las consecuencias de esa acción en el presente. No podemos seguir sufriendo por lo que pudimos haber hecho y no hicimos, más bien utilicemos esa energía para poder tomar acciones prácticas que nos ayuden a sobrellevar las consecuencias del pasado.

2. LO MALO TAMBIÉN AYUDA

Sé que puede causarte dudas este segundo punto, pero lo que quiero decir es que debemos sacarle una enseñanza hasta a aquellas situaciones que marcaron negativamente nuestra vida. No estamos justificando la mala acción de los demás, sino más bien que tú no debes permitir que eso te siga dañando. Aprendamos de nuestra historia triste para que no se repita. Podemos ser excelentes personas gracias al mal ejemplo de los demás. Eso nos deja claro cómo no debemos ser.

3. LOS DEMÁS NO DEBEN CARGAR LO TUYO

En ocasiones creemos que como hemos sufrido tanto en el pasado, los demás tienen la obligación de asumir esas malas actitudes que tenemos, a costa de nuestra tranquilidad, pues no, tu familia no tiene la culpa que te hayan golpeado de pequeño, tus hijos no deben asumir que a ti no te enseñaron a demostrar afecto. Somos seres humanos y tenemos la capacidad de ser flexibles y mejorar cada parte de nuestro ser; dejemos ya la excusa de: “es que a mí me criaron así”. Puede que hayas sufrido mucho, pero es tu decisión que esa cadena de dolor se rompa.

Hoy viernes hablaremos un poco más sobre aquellos recuerdos que marcaron para bien o mal tu vida y te daremos herramientas para vivir mucho mejor con ellos. Escúchanos a las 10:00 PM por https://minutodedios.fm/en-vivo