Durante la década de los 80 y 90, el tema de las adicciones y dependencias era visto como un tabú, no eran situaciones que se mencionaran comúnmente en el ámbito familiar ni social y la Iglesia no estaba del todo involucrada en los procesos de rescate y atención de adictos. Sin embargo con el transcurrir de los años y la apertura de los contenidos en los medios de comunicación y otros escenarios comunes, las personas han tenido acceso a muchas más herramientas para enfrentar estas situaciones.

Un 4 de febrero del año 1993 nace la Fundación Adre, impulsada por el sacerdote eudista John Mario Montoya junto a un grupo de laicos, necesitados de guía espiritual, moral y física, bien sea por encontrarse inmersos en alguna adicción o por ser allegados a la persona afectada, sirviéndose de la fe y su relación con Jesucristo como elemento transformador de vida.

Aunque iniciaron como grupos de autoayuda, llegado el año 2000 formalizaron su figura como fundación sin fines de lucro y se adhirieron a la Renovación Católica Carismática, corriente de gracia que les ha colmado de los dones necesarios para acompañar a los adictos (conocidos en Adre como Renovados) y a sus familias (bautizados como codependientes, pues también ameritan un proceso de formación que les permita sobrellevar el proceso y animar a su familiar); son ellos mismos los que, a medida que avanzan en el camino y experimentan una clara evolución, se unen como servidores de esta fundación.

José del Carmen Castillo, es tesorero de la Junta Directiva y familiar codependiente, vivió su proceso de formación para ayudar a un miembro de su familia que se encontraba en adicción y ahora sirve a la fundación para ayudar a muchas más personas, “los padres también están enfermos ¿de qué?, eso se llama codependencia, la preocupación de que mi hijo o hija está en adicción (…) por lo general las personas acuden a la Iglesia, cualquier iglesia (…) nos remiten de equis iglesia, llega generalmente la mamita que es la más afectada, no importa que su hijo no venga porque inicialmente siempre lo niegan, en ese momento le decimos que también está enferma”, explica Castillo en torno al proceso para captar a las personas que necesitan ayuda.

12 personas conforman el consejo de la Fundación, ellos se encargan de la elección de la junta directiva integrada por 6 miembros quienes dictan las directrices y guían el proceso de recuperación de acuerdo a los sectores de la adicción; alcohol, cigarrillo, drogas, internet, juegos en línea, ludopatía, entre muchas otras dependencias. A esa junta directiva la apoyan 23 servidores en el proceso de rescate, 19 de estas personas son codependientes y 4 han sido adictos renovados, pues que mejor manera de ayudar si no es a través del propio testimonio de vida.

Luis Enrique Castillo, es presidente de la Junta Directiva, y tiene 8 años en la fundación, llegó por su cuenta a pedir ayuda para atender su dependencia del alcohol, hoy siendo un hombre renovado asegura que todo se trata de “aprender a manejar la abstinencia con oración, con el ejercicio, con la formación de la persona, porque es como lo dice la palabra, es volver a nacer de nuevo, ¡salir de las entrañas y ser una persona nueva!”, afirmó.

Como toda obra social, Adre se sostiene de los aportes que obtienen a través de actividades de autogestión, eventos de predicación, actividades culturales y formativas. Los centros de atención en los que funcionan en la actualidad son el Minuto de Dios, Salón Justicia y Alabanza, en la Calle 80 No. 72B – 36, los lunes y viernes de 6:30 p.m. a 8:30 p.m.; la Escuela de Evangelización Santa Isabel en el sur de la ciudad, ubicada en la Carrera 26A #1G 05 los jueves de 6:30 p.m. a 8:30 p.m., el Salón parroquial de la Iglesia San Juan Bautista en La Vega, Cundinamarca, los jueves de 5:30 p.m. a 7:30 p.m. y en Mosquera, en la Parroquia San Juan Bosco, ubicada en la Carrera 3 No. 21 – 67 Villanueva, los miércoles de 6:30 p.m. a 8:30 p.m.

Tienen a disposición de la colectividad su página web www.fundacionadre.com, correo electrónico info@fundacionadre.com, y una línea de whatsapp que atiende las 24 horas del día a través del número 313 430 4157 al igual que sus cuentas en Facebook y Youtube. Quienes deseen colaborar económicamente, la fundación cuenta con una cuenta de ahorros en el Banco de Bogotá # 441 – 41006 – 5.

Seamos partícipes de la construcción de “un camino de esperanza” para muchas más personas, porque “la adicción y la codependencia no son una sentencia”.