Tomando de guía la Palabra de Dios, el Padre Javier Riveros, durante la Asamblea Carismática del miércoles 11 de julio, nos regala la esperanza de saber que Dios en su infinito amor nos ha unido a Cristo y nos ha sellado con el Espíritu Santo para llenarnos de bendiciones.

Carta a los efesios 1, 11-14 “Dios nos había escogido de antemano para que por nuestra unión con Cristo recibiéramos nuestra parte en su herencia, de acuerdo con el propósito de Dios mismo, que todo lo hace según lo que bien le parece y lo ha hecho así a fin de que nosotros, que fuimos los primeros en confiar en Cristo, vivamos para que Dios sea alabado por su grandeza. Y también ustedes cuando oyeron el mensaje de verdad, el anuncio de su salvación y creyeron en Cristo fueron unidos a Él y sellados como propiedad de Dios por medio del Espíritu Santo, que Él había prometido. El Espíritu Santo es la garantía de que recibiremos la herencia que Dios nos ha de dar cuando haya completado la liberación de los suyos para que Él sea alabado por su grandeza”.

Dos cosas tremendamente poderosas resaltó el Padre Javier: lo primero que nosotros hemos sido unidos a Cristo y luego como segundo acto de amor somos sellados por el Espíritu Santo.

El plan de Dios para nuestra vida es de salvación de bendición, y Dios para su pueblo tiene toda clase de bendiciones que recibiremos en la medida que estemos unidos a Cristo. Si Cristo, que es el bendecido y la bendición por excelencia, habita en nuestro corazón, toda clase de bendiciones estarán con nosotros.

Además Dios, en su infinito amor nos escogió a nosotros para ser herederos de Él, herederos de su presencia, de sus promesas, de sus bendiciones. Si permites que Jesús viva en nosotros tu vida, esta será una eterna alabanza a Dios, por su grandeza, por sus promesas, por las maravillas que los demás ven que Dios hace por ti y en tu vida. Cuando estás unidos a Cristo te ven contento, victorioso, sanado, liberado, prosperado, encendido, avivado, y por esto Dios recibirá alabanzas, será engrandecido.

El Padre Javier te extiende la invitación a confiar en Jesús, a entender que desde el bautismo estamos unidos a Jesús y fuimos sellados por el Espíritu Santo, este sello nos identifica como propiedad de Dios y herederos de ese padre Amoroso.