Uno de los textos que más me impactan cuando lo leo es Juan 3, 16: “¡Así amó Dios al mundo! Le dio al Hijo Único, para que quien cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna.” Los motivos por los que me impacta este texto en lo profundo del corazón son varios, sobre todo porque en él se muestra, la entrega que hace Dios Padre de su hijo para el mundo movido sólo por puro amor. Cuando pienso en ello contemplo un tipo de amor o mejor el verdadero amor que se da sin esperar nada a cambio, sino que el único interés es que el otro, es decir, aquel que recibe la “acción amorosa” sea capaz de crecer y descubrirse a sí mismo como privilegiado y sobre todo especial por tan noble acción.

Sí caemos en la cuenta de lo que dice el texto de Juan descubrimos además los siguientes elementos:

 1. La entrega por amor de Jesús es para que creamos en él, en otras palabras, se trata de entrar en intimidad con él no desde un ejercicio metal puramente como el saber que es hijo de Dios, que nos ama, que murió por mí y un sin número de fórmulas quizás aprendidas en algún momento de la vida, pero que no llegan a tocar en ningún momento la realidad de aquel que las pronuncia. Se trata entonces de tener una experiencia con Jesús que sea capaz de llevar a la transformación procesal de la vida entera del hombre y la mujer que se dejan amar por él.

2. Creer en Jesús nos orienta. Caminar por la vida sin un rumbo fijo es cosa que quizás en el algún momento hemos vivido, también en ocasiones preguntarnos ¿qué sentido tiene trabajar, estudiar, amar, entregarse en un proyecto? Son indicios que en cierta medida muestran que podemos ir en la vida sin una razón para existir. Pues bien, al respecto de esto cuando Jesús llega a este mundo nos ofrece la posibilidad de encontrarle sentido a lo que hacemos, más aún de encontrar el para qué vivir. Cada uno de nosotros en la medida en que tengamos ese encuentro liberador y transformador con Jesús, toda nuestra vida será cambiada de una manera radical, es posible que nos descubramos como seres en salida hacia los otros.

3. Jesús trae la vida eterna, ¿qué significa esto? Se trata entre otras cosas de abrirse a la posibilidad de una vida en plenitud, una vida que se vive con pasión, con fervor, con ganas. Hoy quiero ser muy claro contigo al decirte que eso que por tiempo a lo mejor hemos buscado en distintos escenarios: personas, relaciones, situaciones, riqueza y demás se encuentra en Cristo: vida eterna. No te desgaste más, abre tu corazón y con él toda tu ser para que aquel que llena la vida de tantas personas alrededor del mundo hoy penetre la tuya propia y la sature de plenitud.

Ahora ya sabemos las ventajas para nosotros de la entrega por amor de Dios Padre, hoy es el mejor día para empezar a vivirlas.