En el nombre del Señor, toda herida queda sanada

El pasado sábado 11 de diciembre, tuvimos un gran retiro virtual para abrirle nuestro corazón al Señor y permitirle romper toda cadena de dolor que nos ha dejado la pérdida de un ser querido y cualquier situación de duelo. Un bello encuentro que contó con el acompañamiento espiritual de los sacerdotes eudistas del Minuto de Dios: Javier Riveros, Jorge Moya y Leonardo Arboleda, quienes desde la casa de Retiros Shalom en Tenjo (Cundinamarca), nos guiaron en ese proceso que es importante para purificar nuestra alma y poder dejar atrás el llanto, la tristeza y los malos recuerdos que tanto nos atormentan.

El retiro comenzó con una calurosa bienvenida de nuestro director el padre Javier Riveros, quien invocó la presencia del Espíritu Santo y nos invitó a no dejarnos llevar por el desahogo, la depresión y por toda acción que puede causarnos daño, ya que este encuentro virtual tenía como objetivo sanar las heridas que muchas veces creemos imposibles de cerrar. Hecho esto, el padre Jorge Moya nos compartió una gran predicación, en la cual nos mostró que el camino del duelo es un camino lento, un proceso de reconocimiento y una experiencia donde el Señor nos da fortaleza, consuelo y sanación. También nos hizo comprender que la muerte de un ser querido no significa que nuestra vida ya no tenga sentido, porque Dios siempre nos acompaña para brindarnos amor y consuelo, para hacernos comprender que nuestro existir tiene un gran valor.

Después de esta primera conferencia, el padre Leonardo Arboleda nos habló sobre la cantidad de heridas de duelo que podemos experimentar; en especial, él destacó la pérdida de un ser querido a causa de accidentes de transito, de un asesinato, de enfermedades terminales y de esos días en los que menos pensamos que la muerte llega. Todas estas situaciones nos provocan mucha tristeza y angustia, pero debemos recordar que la presencia de Dios habita en nuestro corazón y que con nuestro Salvador podemos permanecer en constante diálogo a través de la oración, para que esas heridas sean sanadas. Este proceso de liberación, no significa que nos olvidemos por completo de quienes partieron al Reino Celestial, sino de evitar que continúenos ahogándonos en un río de lágrimas y de que dejemos de pensar que ya nada tiene sentido en nuestro caminar.

El retiro culminó con una santa eucaristía presidida por el padre Javier Riveros. Él nos compartió en este bello encuentro, que aunque para nosotros los seres queridos que perdimos estén muertos, para Cristo no lo están, ya que Él es la vida, la resurrección y por eso se encuentran gozando de la Eternidad que prometió en su Reino Celestial. Un lugar al cual todos llegaremos para encontrarnos con ellos y con la presencia de nuestro Salvador que por siempre habita en nuestro corazón. Solo en Jesús, tenemos una esperanza de vida más allá del tiempo presente en el cual estamos.

Son muchas las razones por las cuales el Señor nos ama, nos acompaña y nos brinda consuelo. También son muchos los testimonios de sanación y liberación que hemos podido recibir. Por eso, invitamos a los oyentes que no pudieron acompañarnos en vivo en nuestro retiro, a que puedan disfrutar de esta hermosa experiencia, inscribiéndose en teatrominutodedios.com. Sin duda, este es un gran encuentro que transforma vidas, que sana corazones y que hace las maravillas de nuestro Dios se derramen en abundancia.

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