Estoy convencido que la mayoría de aquellas personas a las que admiramos, que aquellas que tenemos como ídolos, en algún momento de la vida tuvieron que empezar desde abajo, desde ese lugar en el que no se tiene nada, y en el que con lo único que se cuenta es con maletas que más que ropa u objetos materiales, van siempre llenas de sueños. No se llega a donde se quiere de un día para otro, a menos que hayas crecido en un círculo que te lo ofreció todo –y que no está mal-, y aun así no siempre es tan fácil.

Hace falta pasar muchos días de incertidumbre y miedo para llegar a los días de claridad y lucidez. Hacen falta muchos días de preguntas sin respuestas. Hace falta pasar esos días en los que lo único con lo que se cuenta es con una habitación, un colchón y unas cobijas. Hace falta pasar por esos días en los que lo único en lo que se piensa es en construir lo que  se quiere construir y alcanzar lo que uno se propone. Días en los que uno descubre las amistades valiosas, esas que por ley deben estar también con uno cuando las cosas se pongan mejor. Días en los que se está lejos de casa, en los que dejas tu pueblo para irte a otra ciudad con una maleta llena con más sueños que ropa.

Es muy difícil cuando lo único que posees es un corazón cargado de ganas de ser alguien, y lleno de sueños por cumplir, sin embargo, es bueno saber que por lo menos se tiene eso, y que sin eso, sería mucho más difícil conseguir lo que se quiere. No hay ninguna duda de que toca empezar desde abajo. Con poca ropa en la maleta, con poca plata en los bolsillos, con pocos recursos para lograr las cosas. Sin embargo, no hay nada mejor que la satisfacción que se siente cuando al haberlo alcanzado, miras hacia atrás y te das cuenta que aquellos días pesados, que los días en los que tocaba comer una vez al día, que los días en los que era imposible dormir por el montón de obligaciones, que esos días valieron la pena, que tanto sacrificio y esfuerzo, no fueron en vano.

Recuerda siempre, que es necesario esforzarse y luchar por alcanzar lo que se quiere. Que habrá momentos en los que querrás dejar todo lo que has empezado tirado. Que habrá otros días en los que quieras hacer otras cosas, en los que vas a querer bajar los brazos y rendirte frente la rutina. Que habrá también otros instantes en los que te frustrarás de ver que has avanzado poco o nada. Cuando esas ansias de visiten, cuando toquen a tu puerta el desánimo y el sinsentido, cuando pierdas el valor para seguir luchando con fuerza para alcanzar eso que quieres, recuerda que es desde abajo, recuerda, que la vida no es fácil y ten presente además que cada esfuerzo es valioso, que esos días de desubique pasarán, y que si lo sigues haciendo bien y con fuerza, vas a llegar al día en que puedas decir con confianza que cada lagrima, que cada dolor, que cada soledad valió la pena.

No tengo la menor idea del lugar del camino por el que vas tú que me estás leyendo. Quizá estés en el momento de la frustración, del miedo, de las preguntas sin respuestas. Quizá estás lejos de tu casa. Quizá lo único que tienes en tus bolsillos son rotos. Sí es así, solo tengo que decirte que no te canses de perseverar, de hacerlo siempre mejor. No te canses de darlo todo por alcanzarlo todo. Que valdrá la pena, que cada esfuerzo de hoy es un ladrillo que aportas al edificio que quieres tener mañana. Que entiendas que en ese camino vas acompañado por un Dios que te impulsa siempre a dar lo mejor de ti. Que entiendas, además, que es desde abajo desde donde se construye, y que no te afanes, que vas a tu ritmo, que lo estás haciendo bien.