Del oracional el “Man está vivo” domingo 3 de julio de 2016, reflexionamos que: “Todos los días estamos expuestos a las peores noticias: desastres naturales, masacres, asesinatos, etc. Que nos llenan de miedo y pueden paralizarnos”.

Es muy cierta esta exposición de la realidad diaria, basta con ver las noticias para evidenciar que lo descrito no dista ni en parte del día a día, estamos frente a un mundo que ha perdido la capacidad de asombrarse, un mundo inconmovible, que a punta de malas y malas noticias ha curtido el corazón y lo que antes podía ser un escándalo, hoy es una noticia más.

Es muy interesante escuchar las historias de nuestros abuelos que vivían en ciudades pequeñas con realidades distintas, en las que la mayor parte de las personas se conocían, se relacionaban, tampoco es posible decir que eran sociedades perfectas en las que no pasaba nada malo, porque eso no es cierto, lo que yo destaco de esa sociedad antigua, es la capacidad de sorprenderse del mal.

En estos tiempos de comunicación instantánea, no existe una sola mala noticia impactante, que no sea tratada a profundidad por los medios, entonces en la repetición de cierto tipo de noticias la sociedad se hace más y más insensible.

La propuesta de Jesús se trata, exactamente de lo contrario la fuerte corriente de la sociedad moderna, no puede afectar a tal punto a la gente que ya no le duela el dolor del otro, tampoco puede ser un dolor que te paralice y te introduzca en un espiral de desesperación que te deje pasivo frente a la actualidad.

Un cristiano debe en primer lugar que confiar en la fuerza de la oración, Dios es capaz de hacer nuevas todas las cosas, lo importante para que esto se haga una verdad tangible es abrir espacios para que Él pueda actuar, además no podemos dejar de mostrar luz al mundo a través de actos de caridad que tiendan manos y puentes entre los hermanos y siempre tener en la mente y el corazón que el cambio empieza por casa, si quieres cambiar el mundo empieza por ti mismo.