La noche, es un tiempo y un espacio para estar con menos cargas, menos tensión y muchos de las personas la utilizan para descansar, recuperar energía, dedicarles tiempo a su familia y entregarle todo lo vivido a Dios. Por eso, es un buen momento para que tener un diálogo con Él. Porque es una hora de calma, de paz y tal vez sin distracciones. Donde le podemos dar toda la fe y atención que se merece.

Entonces nos vamos a imaginar la primera noche que fue “la creación”, en la Biblia se dice que al principio todo era caos, oscuridad, vacío, desorden. Existía algo: el cielo y la tierra pero sin sentido, el señor mientras observaba dijo: “hágase la luz”, la luz se hizo y se dio cuenta que era algo bueno y llamo la luz “día” y lo que ya tenía “la noche”.

En el libro de génesis se empezó a contar; la luna, los astros, el sol y después aparecieron los animales, las plantas, el agua, la tierra. Así mismo, todo se fue pasando de noche a luz y hay que darle gracias al señor por la creación. En sí, no sabemos, no tenemos certeza como se hizo todo. Pero tuvo que ser increíble el proceso porque antes solo existía Dios y su eternidad. Él creo por amor a nosotros y todas las cosas que vemos, sentimos, disfrutamos tienen origen de Dios

Por las mañana es bueno sentir el sol, que nos ilumina y el calor que nos brinda. Sobre todo, si estamos en un clima frío. El viento, las montañas, los ríos, los animales, las aves, las plantas y las flores. Todos cumplen y tienen una función en el mundo para vivir mejor.

Hace 4 años, el papa Francisco publicó una encíclica que se le llama encíclica: “alabado seas” la titularon en italiano “lodato sei” y dice: que todos vivimos en la misma casa, “la casa del común” que hay que cuidarla, amarla y respetarla. También, darle gracias a Dios que la creo. Por eso mismo nosotros decimos el credo: “Creo en Dios, Padre Todo poderoso, Creador del cielo y de la tierra” confesamos en nuestra fe que Dios es el creador de todas las cosas.

Pero, en el evangelio de San Juan, leemos que en el principio era La Palabra el hijo de Dios y que la palabra estaba en Dios, es decir: que por ella se habían hecho todas las cosas. Así mismo, el hijo y el padre fueron los creadores. También, el Espíritu Santo a quien llama el poeta de la santísima trinidad por que sueña cosas bellas. En la iglesia hay un himno “ven espíritu santo creador” por consiguiente, los tres son un solo Dios y son los autores de la creación.

La segunda noche, es “el pecado a la luz del perdón” es cuando el hombre apareció en la tierra. Explorando, conociendo todo lo que lo rodeaba. Además, fue teniendo mucha cercanía con Dios. Pero el hombre se revelo contra Dios y esa rebeldía la llamamos “el pecado” y actualmente se sigue viviendo lo mismo. Cuando tienes un relación cercana con otra persona llega el momento que tienes conflictos. Así que si a Dios, le gusta hacer la luz al hombre le gusta hacer el pecado, la oscuridad le gusta vivir en tinieblas.

En la antigüedad existía un ritual (mirar al occidente) y al “occidente” lo llamaban “matar” por que por ahí muere todos los días el sol. Los primeros en practicar el ritual fueron unos cristianos. Les decían quédense mirando al occidente y les hacían una pregunta: ¿usted renuncia al pecado? Ellos Respondían: Si renuncio, renuncio al demonio. Se convertían, ahí todo lo malo se acababa y volvían a estar limpios de pecados. Dándole la espalda y mirando hacia el oriente por que por ahí nace el sol todos los días, nace una nueva vida espiritual.

El ser humano cuando nace tiene la luz natural y con el tiempo va adquiriendo otras luces. Como la luz de la razón, esa se crea base a la educación del hogar y la familia. Va conociendo que es lo bueno y lo malo de la vida teniendo ya el uso de la razón. Después, si esa persona es iluminada y conoce la iglesia, a Dios, la oración, la imagen de Jesucristo recibe la luz de la fe. ¿Qué es ser cristiano? Es pasar de las tinieblas (oscuridad) a la luz, según los Hechos de los apóstoles capítulo 26.

Cada uno de nosotros está invitado a vivir como hijos de la luz, en estos días de cuaresma hay que dedicarle tiempo a Dios, ser honestos, hacer el bien, arrepentirse de todo lo malo. Jesucristo dice que somos hijos del día. Para eso celebramos la ceremonia de la ceniza; recibir y convertirse en Jesucristo.

La tercera noche es “la pascua”, que significa un paso, es decir de la tiniebla a la luz. Empieza desde la noche del jueves santo hasta el amanecer del domingo santo. Hay testimonios, por ejemplo: Los judíos estaban presos en Egipto y dijeron vamos a dar un paso de estar encerrados a la libertad, Jesús dio un paso de la muerte a la vida. ¿Qué paso vamos a dar? Esa es la invitación, que no se quede en un canto, en una celebración si no que en verdad sea un cambio, una vivencia de corazón.

Los judíos cada año celebraban una fiesta “la pascua” la costumbre que tenían era darle gracias a Dios por los frutos de la tierra y por los animales que se reproducían. Ellos para agradecerle al señor le entregaban sus primeras y mejores cosechas o animales del año y les llamaba primicias.

La palabra de pascua se le da varios sentidos:

  1. Una fiesta de los judíos para darle gracias a Dios por los alimentos.
  2. La celebración de los judíos después de la cena pascual fue la libertad.
  3. La esclavitud del pecado a la libertad sagrada.
  4. A través de la muerte a la vida.

La cuarta noche, “la navidad” la noche de nacimiento de Jesús, se celebra el 24 de diciembre. Una época donde la noche se prolonga más larga, oscurece a las 4pm y amanece a eso de 8 a 9am. Se da así es para tener más tiempo, calidez de compartir, reunirse en familia, para orar, cantarle a Jesús.

La quinta noche, “la oración”. El evangelio nos dice que Jesús, por la noche subía a un monte a orar y en la Biblia se mencionan varias noches. Una de esas es la noche de Samuel, un niño que estaba durmiendo y escuchaba que lo llamaban, él se paraba y le preguntaba a su sacerdote pensando que era él quien lo llamaba y él le decía que no que se fuera a dormir.

Así pasaron tres veces y era Dios quien quería darle una revelación. También, está la noche del jueves santo, donde Jesús cenó y después se fue a orar al jardín de los olivos “la agonía del huerto”. Sabiendo todo lo que se venía y estaba a punto de pasar le dijo a Dios “padre que no se haga mi voluntad si no la tuya”.

Con todas estas historias, vivencias, mensajes, relatos la invitación está en dedicarle tiempo a Dios, pero un tiempo que tenga valor. Donde se conecten por medio de la oración, y puedan recibir la luz, el verdadero llamado. Por eso, hablamos de la noche y el significado que tiene en la tierra y en la vida de muchos seres humanos y cristianos.