LA MORAL COMO VERDAD. Primera Parte.

La historia pre-conciliar nos mostró no pocas veces de manera funesta cómo la Biblia fue considerada durante mucho tiempo “verdad  absoluta” para todos los campos, tal afirmación se rechazó de plano en la Constitución Dogmática Dei Verbum por aparecer contraria a los avances y descubrimientos logrados en las  diferentes ciencias y disciplinas científicas; la causa de tal rechazo fue el haber confundido los planos de las críticas, el no haber comprendido (incluso por los mismos  creyentes) el valor de la Biblia, su sentido, el no haberla considerado y valorado en su dimensión humana.

LA MORAL COMO VERDAD. Primera Parte.

 

La historia pre-conciliar nos mostró no pocas veces de manera funesta cómo la Biblia fue considerada durante mucho tiempo “verdad  absoluta” para todos los campos, tal afirmación se rechazó de plano en la Constitución Dogmática Dei Verbum por aparecer contraria a los avances y descubrimientos logrados en las  diferentes ciencias y disciplinas científicas; la causa de tal rechazo fue el haber confundido los planos de las críticas, el no haber comprendido (incluso por los mismos  creyentes) el valor de la Biblia, su sentido, el no haberla considerado y valorado en su dimensión humana.

 

En la actualidad el problema está bastante superado, en parte gracias al trabajo de importantes biblistas de la segunda mitad del siglo XX; más aún si se tiene en cuenta los grandes esfuerzos que ellos hicieron para colaborar activamente con el magisterio pastoral de los Obispos, sobre todo en la formulación científica de las características epistemológicas que enmarcan a la verdad bíblica (Cf. BENOIT, Pierre. O.P. La vérité dans la Bible, Dieu parle le langage des hommes. La Vie Spirituelle. 1966. p.p. 387 – 416.).

 

El resultado de ello es que hoy no se pretende oponer Biblia a Ciencia, sino que la  considera fundamentalmente como Palabra de Dios y palabra  del hombre (Cf.. D.V. 12,13).

 

Las conclusiones de esta simbiosis teológica entre Biblia y Ciencia, que resultan relevantes para el estudio de la moral, las podemos resumir en estos puntos que siguen a continuación:

 

 

Escritura, Tradición y Magisterio:

 

Los principios y elementos fundamentales para juzgar conforme a la fe católica se encuentran en: la Escritura, la Tradición y el Magisterio (D.V. 10 y 24.).

 

La Sagrada Escritura y la Sagrada Tradición constituyen un solo depósito de la Palabra de Dios confiado a la Iglesia (D.V. 10.).

 

Definición esencial y definición funcional de la Biblia

 

Anteriormente se definía la Biblia como una colección de  escritos o libros,  de  mayor  o  menor extensión, que,  inspirados  por  el  Espíritu Santo,  tienen  a  Dios  por autor y, como tales, han sido entregados a la  Iglesia como normativos de sus creencias y de su praxis. A esa definición se le llama esencial (D.V. 11.).

 

Sin negar la definición esencial de la Biblia, hoy se prefiere una descripción funcional: La Biblia es una colección de libros muy variados por su extensión, por su género literario, por sus temas y  contenidos, sus estilos, sus fechas, sus autores, que  narran, interpretando a la vez, las intervenciones  de Dios en la historia humana, del pueblo de Israel seguramente, y sus promesas ‑unas y otras culminan en Cristo‑, para la promoción soteriológica (salvadora) de toda la humanidad.

 

Metafísica e Historiografía Bíblica

 

Anteriormente se acentuaba la trascendencia metafísica de la Biblia, hoy su carácter histórico; antes, sus verdades dogmáticas, hoy sus hechos salvíficos; antes su origen divino, hoy sus dimensiones humanas; se acentuaba así mismo, la unidad total de las escrituras, hoy se resalta su variado pluralismo, dentro de una  básica unidad.