El éxito es uno de los objetivos que perseguimos los seres humanos que habitamos el planeta tierra. Y no es para menos puesto que a diario nos bombardean por todos lados con este tema en radio, tv, redes sociales, internet y conversaciones sobre la necesidad de ser hombres y mujeres de éxito. Es muy probable sobre todo en las redes sociales te hayas encontrado con un artículo que se titule: 5 hábitos de la gente proactiva, 10 secretos para triunfar en los negocios y un sin número de “recetas” que prometen el éxito casi que inmediato.

En este momento quiero proponer una meditación sobre un texto en la Palabra que responde a la pregunta ¿cómo ser exitoso? 2 Crónicas 31,20 habla de una persona de nombre Ezequías (Rey de Judá) “Así procedió Ezequías en todo Judá haciendo lo que era bueno y recto y verdadero, ante Yavé su Dios. Todas las obras que realizó en servicio de la Casa de Yavé, de la Ley y los mandamientos, las hizo buscando a su Dios con todo su corazón y tuvo éxito.” (2 Cro 31, 20) El texto dice que fue exitoso, todas las obras, empresas y proyectos que emprendió fueran causa de admiración por la gente de su época. ¿Cómo hizo?, ¿cuál fue su estrategia? ¿Quién lo asesoró?

La Palabra dice que todo lo hizo buscando a Dios con todo su corazón. Fíjate bien que la victoria o lo que hoy llamamos éxito es el resultado de buscar antes que el dinero, la fama y el reconocimiento a Dios, pero no de cualquier forma, sino con todo el corazón, esto significa con el pensamiento, la voluntad, el deseo, la mente, los recuerdos, los sentimientos, en una palabra, con todo lo que eres como persona.

¿Dónde buscar a Dios? hay cuatro lugares donde se encuentra:

  1. La vida cotidiana: Dios está en las diferentes circunstancias de la vida: conversaciones y sucesos, es decir, Dios se encuentra en toda tu historia, en lo que has vivido hasta el día de hoy.
  2. La Biblia: ¿sabías que existen 73 cartas escritas por un padre para su hijo e hija que eres tú?. Dios está ansioso de entregarte cada una de sus palabras para que descubras todo el amor que tiene para ti.
  3. La oración: es el espacio donde tú y yo le expandimos el corazón a Dios para que él lo llene.
  4. Las personas: los seres humanos que te rodean son instrumentos por los cuales Dios habla, a través de ellos Dios algunas veces te corrige, te ánima, te motiva, pero de lo que no hay duda es que siempre lo hace para el bien tuyo y mío. Si lo tuyo es el éxito busca a Dios con todo el corazón.