Cartas de Dios a nosotros

Hola.

Hace tiempo que quería hablarles, y ha sido difícil encontrar una manera de ser escuchado, a pesar de que mi voz resuene en cada segundo de sus vidas, es difícil lograr encontrar su atención. No importa si preparo el mejor de los amaneceres para ustedes, o si hago brotar la hierba en lugares donde no hay espacio para la vida, parece que andan muy ocupados en lo que consideran importante, sin que realmente lo sea.

Me parece bueno que se estén tomando estos nueve días para que hablemos, para que podamos cruzar algunas ideas y que podamos escucharnos. Todos saben que yo escucho, todos saben que yo hablo,pero son pocos los que de verdad me ponen atención y me dejan decirles lo que pienso, y son muchos menos los que en verdad me hablan y me dejan escuchar lo que les brota del fondo del alma.

La mayoría me repiten cosas, o creen que yo sólo repito cosas. Pero no. Eso no es hablar, eso no es dialogar realmente. Por eso me gusta que se tomen este tiempo entre las ocupaciones de todos los días para que nos encontremos, en últimas, ese fue todo mi propósito cuando puse aquella estrella, cuando escogí aquella mujer, cuando nací aquella noche. Encontrarnos.

Aquí he estado, y aquí estaré. Desde el primero de sus días, hasta hoy, como un admirador secreto he dejado pequeños mensajes escondidos que esperan ser descubiertos, que aguardan para ser descifrados, porque confío en su capacidad de comprenderla vida, de asimilar su historia, y de hacer, a partir de mañana, lo que más se parezca a lo mejor de sus convicciones. Por eso he estado aquí, porque mi único interés es que puedan ser la mejor versión de ustedes mismos, ¿acaso un padre quiere otra cosa de sus hijos?.

Por hoy quiero que piensen sólo en esto. En su manera de encontrarse conmigo. Yo me he tomado la tarea de acercarme a ustedes cuanto ha sido posible, en medio de la noche, el frío, la soledad o la tristeza, todo eso hace parte de ese establo de animales en el que me . ponen cada año. Y ustedes, ¿se han acercado a mi?, ¿pueden decir que me han buscado? Si lo han hecho, con seguridad me han encontrado, así no lo hayan notado, nos hemos visto frente a frente, sino, aquí estoy, vengan, no tarden tanto.

Su padre, Dios.

En unos minutos en silencio cada uno va a hablar con Dios, a preguntarle algo o contarle algo, y cuando ya sea preciso continuar alguien rompe el silencio con un villancico.