El carisma es un regalo, es un presente, comenzando por el don mismo del Espíritu Santo, la oración será entonces, para decirle gracias porque estás en nuestras vidas, tú vas a guiar nuestra intercesión, tú sabes lo que nos conviene, guía nuestras súplicas, nos ayuda a llamar a Dios con el nombre de Abba, como nos dice San Pablo en la carta a los Romanos, en la carta a los Gálatas, como también lo hizo Jesús en su agonía en el huerto, “Abba si es posible aparta de mí este cáliz, pero que no se haga mi voluntad sino la tuya”, ser carismático es estar con el corazón abierto de par en par, abrir las puertas para que Dios venga y haga maravillas en nosotros.

Dios nos hizo maravillosos regalos, nos dio la vida, el regalo de un papá y de una mamá a cada uno, nos regaló el carisma de la familia, de la naturaleza, del sol y de la luna, todo ha sido don de Dios, nos dice el Papa Francisco, “agradezcamos el don de los demás”, todo es un regalo de Dios, la salvación que Jesús nos dio, el perdón de los pecados, hay una lista larguísima de carismas, estamos rodeados de la gracia y de la bendición de Dios, es un torrente, es un diluvio, el Papa Francisco nos habla de un aguacero grande de regalos, pensemos que así cuando llueve duro, la lluvia empapa la tierra, y causa males, así cuando viene el Espíritu, él nos empapa pero de todo bien.

El padre Emiliano Tardif, un poco por broma, preguntaba cuántos eran los carismas, y respondía él mismo: ”cincuenta”, pero en realidad era “sin cuenta”, es decir incontables; el cardenal Suenens decía son muchísimos, pero apenas conocemos de la A hasta E, porque de la F en adelante nos falta por conocer, hace 50 años cuando inició la experiencia, tal vez lo que nos llamaba la atención eran las lenguas, las sanaciones, la profecía, la palabra de ciencia, pero cada día, se va entendiendo que estamos sumergidos en un océano de carismas, como decía San Juan Crisóstomo.
Todos desde que nacemos estamos lleno de las bendiciones de Dios, por lo cual debemos vivir en una actitud de agradecimiento, por todos los miembros de nuestra familia, por los vecinos y amigos, por Colombia, por nuestra cultura, por toda la creación, por todos los dones y carismas, por la salud y el estudio, por los sacramentos, por la Biblia, por la predicación, por la Renovación y por la Iglesia toda, por la Virgen María, por el Papa y los obispos, por los religiosos y religiosas, por los laicos, todo es un regalo de Dios, hay que vivir con los ojos abiertos porque estamos sumergidos en un mar de bendiciones, por todo esto en definitiva demos gracias infinitas a Dios.

La Renovación Carismática Católica es un pueblo agradecido con Dios, por estos 50 años de bendición y gracia, sobre nuestras vidas, donde hemos podido conocer el carisma de Dios en nuestra vida, conocer el Amor del Padre Creador, el Amor Salvador de Jesucristo y el Amor de Dios en el Espíritu Santo, ese en definitiva ha sido el mejor regalo que Dios mismo nos ha hecho, conocerlo para amarlo, y en últimas para servirle a Él en los hermanos.