¿Te has puesto a pensar cómo sería la vida sin los problemas, sin los dolores o esas experiencias que nos dejan siempre una lección? Todos vivimos situaciones que nos ponen a prueba, y por ende, nos motivan a buscar soluciones para ser mejores y salir de estas lo más pronto posible, aun teniendo un camino no adecuado: tirar la toalla y rendirnos.

Debemos ser conscientes que cada acción genera una consecuencia; de hecho en la Biblia, encontramos muchos personajes que tuvieron que enfrentarse a situaciones difíciles como producto de sus acciones, uno de ellos es Pedro, quien cayó al mar cuando Jesús le invitó a caminar sobre las aguas y la poca fe lo llevó a hundirse; también negó a Jesús tres veces mientras Él era arrestado, y a pesar de todo Dios terminó usando su vida como testimonio e instrumento para la conversión de otros.

Toda experiencia que para nosotros es desagradable, todo error que cometemos y que creemos que es el peor, tiene siempre un para qué y genera aprendizajes muy valiosos que nos permiten extraer resultados positivos.

¿Cómo ver cada experiencia como un regalo?

¡Sencillo! Analizarnos con base en nuestros problemas nos permite sembrar mejores semillas, obtener mejores frutos, y superar las dificultades. Además es importante hacernos preguntas como ¿qué hice?, ¿por qué lo hice?, ¿en qué fallé?, ¿cómo puedo remediarlo?, ¿cuál fue la enseñanza detrás de este error?, pero lo más importante, ¿cómo hubiese actuado Jesús en mi posición?

No podemos olvidarnos del que es nuestra fortaleza, el que nos impulsa y nos llena de motivos para levantarnos y ver cada experiencia negativa como algo que nos hace más fuertes y nos permite ser en algún momento ejemplo para los otros. Tampoco olvidemos que algunos de los versículos de la Biblia fueron escritos cuando su autor estaba experimentando luchas, dolor, malestar o angustia, ya que esa es la manera de expresar verdades profundas y de experimentar el perdón y la liberación de Dios.

A ti que me lees, Dios da respuesta a nuestras necesidades, tal vez no en el tiempo que queremos pero sí en el suyo que es perfecto y va acorde a su plan para con cada uno de nosotros. ¿Estás dispuesto a aprender lo que Dios quiere enseñarte por medio de las situaciones difíciles?