Las lecturas de hoy nos hablan de la razón de ser un creyente y es aceptar a Jesús vencedor de la muerte. Nuestra fe debe consistir en aceptar, proclamar y vivir a Jesús resucitado, el centro debe ser la resurrección del Señor. En ocasiones nos gustaría quedarnos en la tristeza, en la nostalgia, en el dolor, en la cruz, pero la finalidad de Jesucristo es que tengamos vida nueva a través de la palabra del Señor y alcanzar por misericordia del Padre, la resurrección. 

Debemos adherirnos al evangelio, al plan de Jesús  y a una experiencia de novedad. Romper esquemas de vida cotidiana y rutinaria, debemos dejar de estar encasillados en que todos los días son iguales, cada día es diferente porque es la oportunidad de vivir al resucitado una vez más. Pidámosle a Dios que nos enseñe a innovar cada día disfrutado de su presencia en nuestras vidas. 

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