El evangelio de hoy nos invita a amar sin medida, nos recuerda que no puede existir un amor a Dios si no hay amor al prójimo. El amor a Dios y el amor al prójimo deben estar conectados siempre. De nada nos sirve ir a diferentes espacios religiosos o practicando muchos preceptos si no representamos nuestro amor personal, nuestro amor íntimo.

No solo en la experiencia de Dios, sino también a los demás, amando a los demás hoy. La pregunta que nos deja hoy el evangelio es ¿Cómo estás amando a los de tu casa, a quienes están alrededor tuyo? Si no podemos amar a las personas que tenemos más cerca, de nada nos sirve amar a Dios y a nuestro ser. Aunque no es fácil amar, es necesario y esencial para la vida. Reflejemos el amor que tenemos hacia Dios en los demás.