Vivir en la Cuaresma es teológicamente vivir en el desierto. El desierto es el lugar de la intimidad con Dios (Oseas 2,14) y es también el lugar de la prueba, en él se pone a prueba la fidelidad con Dios. Quisiera trabajar con ustedes, en este día, el desierto como experiencia de prueba, ya que considero que es muy probable que nosotros estemos viviendo momentos duros y difíciles en las distintas dimensiones de nuestra vida…

Vivir en la Cuaresma es teológicamente vivir en el desierto. El desierto es el lugar de la intimidad con Dios (Oseas 2,14) y es también el lugar de la prueba, en él se pone a prueba la fidelidad con Dios. Quisiera trabajar con ustedes, en este día, el desierto como experiencia de prueba, ya que considero que es muy probable que nosotros estemos viviendo momentos duros y difíciles en las distintas dimensiones de nuestra vida.

El desierto y todas las dificultades que en él se generan, se puede asumir desde dos actitudes. Veamos Éxodo 14,10-13:

"Al acercarse Faraón, los israelitas alzaron sus ojos, y viendo que los egipcios marchaban tras ellos, temieron mucho los israelitas y clamaron a Yahveh. Y dijeron a Moisés: « ¿Acaso no había sepulturas en Egipto para que nos hayas traído a morir en el desierto? ¿Qué has hecho con nosotros sacándonos de Egipto? No te dijimos claramente en Egipto: Déjanos en paz, queremos servir a los egipcios. Porque mejor nos es servir a los egipcios que morir en el desierto.» Contestó Moisés al pueblo: No temáis; estad firmes, y veréis la salvación que Yahveh os otorgará en este día, pues los egipcios que ahora veis, no los volveréis a ver nunca jamás".

Una actitud puede ser declararse derrotados, desesperarse, angustiarse y creer que todo está perdido. Es la posición que asumen todos aquellos que no confían en sus capacidades ni han puesto su fe en Dios. Esto hace que la vida se padezca y pierda sentido. En el texto el pueblo asume esta posición y cuestiona su relación con Dios, lo acusa de todo lo que le está sucediendo. Son muchas las personas que asumen esta actitud y terminan generando más conflictos que soluciones, haciendo que todo adquiera un color de preocupación y destrucción. Esta mirada apocalíptica de los que se sienten derrotados ayuda a que se genere irresponsabilidad y se termine creyendo que no se puede seguir haciendo nada.

Otra actitud, bien diferente, es la que asume Moisés. Reconoce la situación difícil en la que están y que es una situación complicada, pero tiene claro que no es el momento de desesperarse. Como un buen líder anima a su pueblo y le precisa cual debe ser la actitud de un hombre de fe:

No temer, lo peor que le puede pasar al hombre en momentos de dificultad es dejar que el miedo se apodere de su corazón, porque distorsiona y altera la realidad y agranda todas las dificultades. Es el momento de estar firmes, de aferrarse a los fundamentos de la vida, serle fiel a los valores y los criterios que han definido la vida.

Esperanza, siempre hay que creer que se va a salir adelante. No se puede dudar ni por un instante que vencerás las dificultades. Abre los ojos y verás la salvación que Dios obra en tu vida. Fe, Yahveh peleará en su favor. Y eso es lo que hace huir a los egipcios (Éxodo 14,25), el comprobar que Dios está del lado de sus creyentes.