«Y os daré pastores según mi corazón, que os apacienten con ciencia y con inteligencia». Jeremías 3, 15 Cada año, la celebración del cumpleaños del Padre Diego Jaramillo Cuartas, trasciende lo personal para convertirse en un recordatorio del impacto social y espiritual que ha dejado en el corazón de Colombia. Conocido por millones de colombianos por su emblemática aparición diaria en el programa de televisión más antiguo del país, El Minuto de Dios, su vida es el reflejo de una vocación inquebrantable dedicada al servicio, la educación y la transformación social; de tal manera que podemos decir que el padre Diego, es un evangelio vivo.
Consagrado al servicio de los hermanos.
«Y el que de vosotros quiera ser el primero, será siervo de todos. Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos» Marcos 10, 44-45. Nacido en Yarumal, Antioquia, el Padre Diego Jaramillo ha sido el motor que continuó y expandió la gigantesca obra iniciada por el Siervo de Dios, el Padre Rafael García Herreros. Al celebrar un año más de vida, la comunidad no solo festeja su longevidad, sino la lucidez y la energía con la que sigue liderando proyectos que transforman realidades: desde la construcción de viviendas dignas hasta el fortalecimiento de la Corporación Universitaria Minuto de Dios (UNIMINUTO), que ha llevado educación superior accesible a las regiones más apartadas del país.
La vida del Padre Diego Jaramillo encarna perfectamente el mandato del Evangelio de San Juan, donde Jesús nos invita a lavarnos los pies los unos a los otros. En cada casa construida, en cada aula de clase abierta y en cada programa de televisión, el sacerdote ha transformado el amor de Dios en un servicio activo y humilde para los colombianos más necesitados.
Un minuto de amor para Colombia.
Para los colombianos, su figura está indisolublemente ligada a esa frase que cierra el día con esperanza: «En tus manos colocamos este día que ya pasó y la noche que llega». Su mensaje de cumpleaños suele ser el mismo que predica con el ejemplo: una invitación a la solidaridad y a no bajar los brazos ante las dificultades del país. Siguiendo la línea del Siervo de Dios el Padre Rafael García Herreros, “Que nadie se quede sin servir”. Celebrar la vida del Padre Diego es celebrar la posibilidad de una Colombia más justa, donde la fe se traduce en obras concretas y reflejando un impacto social, en el que el menos favorecido sea un hombre de derechos ante una sociedad con una memoria que olvida con facilidad.
Agradecimiento nacional a nuestro Padre (papá), amigo siervo.
Las festividades en torno a su natalicio suelen reunir a colaboradores de la obra Minuto de Dios, líderes sociales, figuras públicas y miles de ciudadanos que, de manera virtual o presencial, expresan su gratitud. Más que regalos materiales, el homenaje que siempre conmueve al sacerdote es ver el fruto de su trabajo: familias con techo propio, jóvenes profesionales que rompen los ciclos de la pobreza y una comunidad unida en la fe. Al llegar a un nuevo año de vida, el Padre Diego Jaramillo nos demuestra que la edad es solo un número cuando se tiene un propósito claro: amar y servir a los demás.




