Queridos hermanos,
Hoy la Iglesia guarda silencio. Es el Sábado Santo, el día del aparente vacío, de la espera, de la oscuridad.
Jesús ha muerto. Todo parece terminado. Los discípulos están confundidos, heridos, sin comprender.
Y sin embargo, Dios sigue obrando en lo escondido.
Este día nos enseña algo muy profundo: también en los momentos de silencio, de dolor, de incertidumbre, Dios está actuando. Aunque no lo veamos, aunque no lo sintamos, su amor no se detiene.
El Sábado Santo es un día para aprender a esperar. Para confiar cuando no entendemos. Para permanecer firmes cuando todo parece oscuro.
Es también un día para estar con María, la mujer de la esperanza, la que supo creer incluso en la noche más profunda.
Pidamos al Espíritu Santo que nos dé un corazón orante, contemplativo y capaz de esperar en Dios. Que no perdamos la fe en medio de las pruebas.
Porque el silencio de este día prepara la infinita alegría de mañana.
Dios los bendiga.
P. Javier Riveros
Director Minuto de Dios Radio
Bogotá, 107.9 FM





