Queridos hermanos,
Hoy contemplamos la cruz. No como un signo de derrota, sino como la expresión más grande del amor de Dios.
Jesús no es un condenado más, sino que es el Hijo que entrega su vida libremente. Es la expresión y manifestación del amor hasta el extremo, el amor perfecto, total. En la cruz no hay fracaso, sino donación. No hay abandono de Dios, sino la manifestación omnipotente del amor de Dios capaz de salvarlo todo y de salvarnos a todos.
El Viernes Santo nos invita a mirar la cruz de frente, pero también a reconocer nuestras propias cruces, nuestros dolores, nuestras heridas.
Y allí, en medio de todo, descubrir que no estamos solos. A dejar que la fuerza extraordinaria del amor de Jesús crucificado nos salve.
Jesucristo ha cargado con nuestro sufrimiento. Ha asumido nuestro pecado. Ha entrado en lo más profundo de la condición humana para redimirla desde dentro.
Hoy es un día para el silencio, la contemplación y la gratitud. El día más importante para dejarnos amar y redimir con la fuerza Omnipotente del amor de Dios.
Miremos la cruz, miremos al Siervo de Dios, a Jesús Crucificado y dejémonos amar.
Desde allí, aprendamos también a amar: a perdonar, a ofrecer, a sanar, a entregar, a confiar.
Que el Espíritu Santo nos ayude a abrazar la cruz con fe, sabiendo que en ella está germinando ya la vida nueva por el poder infinito de Dios.
Dios los bendiga.
P. Javier Riveros
Director Minuto de Dios Radio
Bogotá, 107.9 FM





