Queridos hermanos,
En este Martes Santo el Evangelio nos sitúa en un momento de profunda intimidad con Jesús. Él anuncia la traición de uno de los suyos y la negación de otro. No se trata de extraños, sino de sus propios discípulos, de amigos, de aquellos que han caminado con Él.
Y esto nos toca el corazón, nos coloca frente a un espejo para vernos a nosotros mismos.
Porque también nosotros, muchas veces, entre el amor y la debilidad, entre la fidelidad y el miedo, podemos parecernos a Judas o a Pedro. A veces traicionamos con nuestras decisiones, con nuestra actitud, otras veces negamos con nuestro silencio.
Pero lo más hermoso de este día no es la fragilidad del discípulo, sino la fidelidad de Jesús.
Él no deja de amar. No se echa atrás. No retira su entrega. Aun sabiendo lo que viene, permanece firme en el amor.
Por eso, este Martes Santo es una invitación a la verdad del corazón: a reconocer nuestras caídas, pero también a confiar en la misericordia de Dios que siempre nos levanta.
No tengamos miedo de volver a Él. No tengamos miedo de decirle: “Señor, soy débil, pero quiero amarte”.
Que esta Semana Santa no sea una apariencia de fe, sino un camino sincero de conversión. Y que el Espíritu Santo nos conceda la gracia de permanecer con Jesús, incluso en medio de nuestras luchas.
Dios los bendiga.
P. Javier Riveros
Director Minuto de Dios Radio
Bogotá, 107.9 FM





