El Papa Francisco en la exhortación apostólica La alegría del Evangelio, plantea cuatro consecuencias de lo que él llama la clausura de la vida interior, esto en otras palabras, es posible comprender como cuatro peligros de la vida sin Dios, pues en últimas es a Dios a quien buscamos en la vida interior. Veamos cuales son para estar siempre atentos.

1. NO HAY ESPACIO PARA LOS DEMÁS, se vive buscando de manera desesperada estar solo, se evita todo tipo de contacto con alguna persona. Cuando Dios no está en la vida sólo se piensa en la propia persona, es decir, se vive en una actitud de egoísmo constante.

2. NO ENTRAN LOS POBRES, el dolor, las necesidades y enfermedades que pasan las personas que nos rodean son totalmente ignoradas, no tocan el corazón, por esta razón, no se hace nada para ayudarlos en la situación que cada uno vive.

3. NO SE ESCUCHA LA VOZ DE DIOS, si no existe un espacio para encontrarse con Dios: La Biblia, la oración, los otros seres humanos, no hay forma que la voz de Dios resuene en lo más profundo del corazón y en consecuencia no sé sabe hacia donde orientar la vida.

4. NO HAY ENTUSIASMO POR HACER EL BIEN, es el último peligro de la vida sin Dios y el más grave. La inteligencia y creatividad están orientadas hacer daño al otro, a través de chismes, calumnias e intrigas que se siembran en los espacios donde nos movemos a diario. Es el más grave de los cuatro peligros porque nuestras cualidades y potencialidades en lugar de generar vida, son gestoras de muerte, pues con cada una de ella no se procura el bien, sino el mal.

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