Volver a la universidad es grato,  porque es volver a untarse de juventud, acercarse a otras formas de ver y pensar la vida, de vivir.

Cada semestre veo irse hacia su futuro, a grupos de 20, 60 y hasta 120 jóvenes que caminan ilusionados, aburridos, obligados…

Obligados, a veces, por padres que son rígidos y necesitan ver a sus retoños graduados como profesionales ya porque ellos no lo pudieron ser, ya porque es lo que toca. Además, los hay que obligan a estudiar una profesión porque ellos la tienen y el abuelo la tuvo.

Entra una al primer día de clases sin saber la historia de esos niños y niñas, más niñas que niños. Sin tener un manual de funciones o un mapa guía para entrar a sus vidas y entender el por qué de su mala cara o de su mala actitud; o porque termina un  semestre y no se le escuchó la voz.

Los hay tristes, amargados, asustados, alegres, participativos, mudos, tímidos, talentosos, apasionados. Es una variedad enorme y un gran reto para un profesor.

Cada semestre es un desafío nuevo y el primer día de clases es el peor. Una entra al salón precedida por toda suerte de rumores, parte leyenda, parte opinión personal, parte rumor y se encuentra con los treinta o cuarenta. Ellos de un lado y una del otro de una barrera invisible que se llena de tensión, mientras llega la luz y se puede romper el hielo.

Una capa de hielo que a veces, hay que mantener. Tienes siempre que tener el control del grupo  y mantener la autoridad. Si  fallas, jamás vuelves e tener las riendas.

Además y dependiendo de tu horario, y el mío es terrible, debes desarrollar estilos muy atractivos de docencia  para mantener la atención a lo que les tratas de enseñar.

Cualquier cosa, una mosca que vuela por dos veces, una chica o un muchacho que llegan tarde, alguien dice algo inapropiado  y hasta ahí llegó ese silencio y esas miradas sobre ti de atención, fingida o real. Porque cuando uno es joven desarrolla esa capacidad de mirar al profesor con gran seriedad mientras desea ardientemente que se acabe la clase. Claro  que si llegas a ser tu el que dice algo inapropiado…prepárate para la carcajada larga y colectiva. Digo yo, es un momento de venganza feliz del estudiante contra el profesor. Es la  única oportunidad que tiene de corregir o burlarse de la autoridad y vaya si la aprovechan!

En fin, nuevas caras, nuevas inquietudes,  y  todo lo que significa dejarles en la mente y en el corazón todo lo que significa aprender a planear y producir televisión o lo que sea.

Que el Señor nos lleve de su mano.