Que este sábado Santo no sea uno más en tu vida o que tan solo por tradición asistas con tu familia o porque te toca, te invitamos a que vivas este momento, a que te sumerjas en una experiencia diferente, por ello, en estas líneas te hablaremos de qué se trata este día para que abras tu corazón.

Este espacio es de oración y meditación puesto que estamos en la tumba de nuestro Señor Jesús, esperando prontamente su resurrección, que es de alegría y gozo para nuestros corazones. En la noche del sábado se viven dos momentos.El primero es la bendición del fuego en la que todas las luces del templo están apagadas y se enciende un nuevo fuego, y con este se enciende el cirio en el que se marca el año correspondiente ‘2017’ y también se marcan las letras Alfa y Omega, lo que significa que Jesús es el principio y el fin. Después se va en procesión y se encienden las luces del templo, después el sacerdote canta el pregón pascual – este es un poema muy antiguo en el que reconoce que Jesús es el nuevo fuego-.

Un segundo momento que se vive en esta noche es la Liturgia Bautismal, en este espacio se pasa a la bendición de la pila bautismal, después se recitan las letanías  – es una oración en la que se pide la intercesión de los Santos- estas nos permiten unirnos en oración con toda la iglesia que se reúnen en este día.

Debemos tener presente que la bendición del agua es un momento del cual debemos sentirnos alegres puesto que se recuerda que estamos bautizados y junto con la liturgia nuevamente nos comprometemos a renunciar a lo que no le agrada a Dios y a ser aquellos hijos fieles al Padre.

Permitamos que el fuego se encienda en nuestros corazones, que por mucho tiempo han estado ocultos en la oscuridad. Que este momento también sea en el que se ilumine nuestra vida y que junto a los que amas seas luz para los demás. Al momento de recordar el bautismo recordemos que somos hijos y estamos adheridos al Padre, que tiene un propósito con nosotros y lo único que debemos hacer es su voluntad como lo hizo Jesús. No olvidemos que nuestros corazones están llenos de gozo y paz porque Jesús ha resucitado.