Hay diferentes realidades en nuestra sociedad, tristemente unas más fuertes que otras, unas que impactan y llegan al corazón. Hoy en día las personas que más sufren y se están inmersos en diversos problemas, tienden a ser olvidadas. Esta es una realidad de la cual todos hablan y muy pocos actúan, somos espectadores de lo que sucede, ciegos observando al hermano que sufre.

Si reflexionas, los diferentes momentos de tu vida, Dios ha llegado a rescatarte, a tender su mano para salir de aquel abismo. Sí, nuestro Padre amoroso actúa con sus hijos, y tú ¿cómo se está actuando con el hermano?. Dios no es un espectador ante los problemas, Él actúa para que estemos bien, y lo mejor es que lo hace con todos, no tienen preferencias.

Ciegos observando son muchos, pero si le das un giro a tu mirada y al sentir de tu corazón, de seguro se hará una revolución, para que todos estemos al servicio de los demás. En palabras de Padre García Herreros, “Que nadie se quede sin servir”. Esto es lo hacia este siervo de Dios, servirle a todas las personas que necesitaban de su ayuda.

Todos estamos llamados a servir de diferentes maneras, desde la familia, el colegio, la universidad, en la calle. Así como Jesús se acerba a los que necesitaban de su ayuda. Tomemos ese ejemplo para nuestra vida, veamos y escuchemos al que está necesitado, abraza a los que están sedientos de amor, da abrigo a los que necesitan. Son pequeñas acciones que no pueden significar mucho para los demás, pero para el que recibe es una bendición de Dios por medio de aquel que se acerca y se pone en sus zapatos.