“Si le dices sí a la vida, ten la seguridad que la vida te va a decir sí a ti también”. De esta manera inicia la canción de Martín Valverde y Kiki Troia, en honor a la vida, “toda vida es sagrada”. La hermosa y única posibilidad de las mujeres de dar vida, un homenaje a todas esas familias, que a pesar de las circunstancias defendieron la vida, y empezaron un nuevo camino.

Para todos los que somos padres, pasamos por ese momento de aceptación, ese momento para unos totalmente feliz, para otros de muchos temores, lágrimas, e incluso dolor, pero a pesar de todo hoy tenemos la fortuna de escuchar a un pequeño o tal vez ya grande ser, que nos dice papá, mamá, que nos llena el alma y el corazón de un amor indescriptible, que nunca antes habíamos sentido.

En una realidad donde la vida ha perdido su valor, donde la vida de muchas personas, está en manos de otras; donde nos alegramos con la desgracia ajena; donde la muerte es la “solución” a muchas problemáticas, hablar de la importancia de la vida es algo muy importante, a pesar de lo que constitucionalmente se maneja y se permite, aunque nuestras leyes cambien lo verdadero permanecerá, dice la canción, que no es otra cosa que decir que digan lo que digan, la vida es un don preciado, y nadie tiene porque apagarla.

Somos conscientes que hay circunstancias muy difíciles de asumir, pero, dicen estos grandes artistas “sí una vida golpea tu puerta sólo tú puedes dejarla entrar. no somos nadie para hablarte, no queremos juzgarte, solo son cosas que no podemos callar”. Así es, sabemos que no es fácil, no podemos sentir lo que tú sientes, pero tampoco podemos sencillamente callarnos, porque amamos la vida, es un don de Dios, y nosotros no somos nadie para decidir sobre ella; porque un hijo te cambia la vida, pero te aseguramos que valdrá la pena el cambio.

“Toda vida es sagrada”, ya hablamos de el don de concebir, de sus circunstancias y de todo el cambio que viene, cuando tú aceptas, cuando abres la puerta a la vida. Pero el valor de la vida debe permanecer, independiente de nuestra edad, raza, cultura, religión, independiente de todo. Todos somos una obra de Dios, todos fuimos creados por él, con el mayor amor del mundo. Nadie a parte de Dios, puede tener poder sobre nuestra vida. Así que piensa en esto siempre, cuando conduces, cuando tienes personas a cargo, en cada circunstancia de tu vida siempre debes tenerlo claro, tu vida y la de todos los demás es valiosa, es un don preciado.

“Toda vida es sagrada, cada vida engendra la esperanza, aun concebida en medio del dolor. Hay la posibilidad de que aquello que te causa llanto mañana sea tu felicidad” Con esta hermosa frase quiero cerrar, no hay mucho más que decir, sencillamente la vida es sagrada, es un regalo divino.