La adoración es ese encuentro personal que tenemos con Dios, el énfasis está en el corazón cuando llegamos como un solo cuerpo ante su presencia, Él se deleita al ver corazones que se unen para exaltarlo y bendecirlo. La importancia de adorarle, no radica en para qué lo hago, sino en para quien lo hago.

Debemos alabarle en comunidad, ya que la adoración es una vivencia personal tan amplia que contiene la alabanza, el servicio, la oración la comunión y una actitud de respeto durante el tiempo que dedicamos a Él.

Cuando tenemos una cita con alguien importante, lo planeamos con tiempo y nos arreglamos de la mejor manera, disponiendo la actitud y el corazón para este encuentro, por eso este sentimiento debe expresarse en la conducta de la mejor manera.

La Biblia nos enseña que Dios está pendiente de nuestro corazón: “Pero el Señor le dijo: -No te fijes en su apariencia ni en su elevada estatura, pues yo lo he rechazado. No se trata de lo que el hombre ve; pues el hombre se fija en las apariencias, pero yo me fijo en el corazón-” (1 Samuel 16, 7). “Nada hay  tan engañoso y perverso como el corazón humano ¿Quién es capaz de comprenderlo?” (Jeremías 17, 9). Por esta razón somos incapaces de saber con seguridad cuáles son las emociones dentro del corazón de alguien y es aquí donde Dios mira nuestro interior y sabe cómo estamos en ese momento tan especial de adoración.

Una verdadera adoración y su significado es esencial para el creyente. Adorar a Dios es la motivación del verdadero culto. Adoración no estar de cuerpo presente en la iglesia, sino tener el corazón dispuesto para la cita más importante de todas.  El ejercicio de la adoración consiste vivir en la presencia de Dios e integrar a la vida diaria lo que se aprendió.

La Iglesia es uno de los mejores lugares para servir y adorar a Dios, poniendo a su disposición todos los talentos y dones que Dios ha dado.

La adoración debe verse como una donación espiritual que se le hace a Dios, por encima de cualquier ofrenda que podamos darle, no hay nada más importante para Dios que nosotros mismos.

Servir de corazón demanda una respuesta, por lo cual la adoración es una acción que se debe llevar a cabo con amor y entrega hacia Dios, porque es ese acto de comunicación directa con Dios y requiera una inmersión de sí mismo, entrega de tiempo para dar lo mejor de sí.

Adorar a requiere de preparación y voluntad, debemos entregarle nuestras carga a Dios y tener un corazón arrepentido y tomar conciencia más clara de la presencia de Dios. La reconciliación no solo con Dios sino también con el prójimo de hará de la adoración una experiencia viva.

Para tener una gran adoración que perdure a lo largo de nuestra vida, es necesario elegir el espacio adecuado, libre de distracciones y preocupaciones, donde nos concentremos nosotros con Dios únicamente.

Este espacio es el que forma en nosotros un carácter espiritual sólido y nos permite tener la relación más amorosa y apasionante de todas con Dios, por eso es muy importante la oración y lectura de la Biblia, ya que es la fuente de información acerca de Dios y su carta de amor hacia nosotros

No dejes la adoración para mañana, porque en ella forjaras la relación más importante de tu vida.  “Señor, tú eres mi Dios; yo te alabo y bendigo tu nombre, porque has realizado tus planes admirables, fieles y seguros” Isaías 25, 1