San Joaquín y Santa Ana, padres de la Virgen María y abuelos de Jesús. San Joaquín era de Nazareth y Santa Ana de Belén, son ejemplos de perseverancia y patronos de los abuelos. Son modelo de perseverancia, ya que nunca dejaron de lado la oración y su lucha no paro hasta que consiguieron la bendición que tanto anhelaban, esta es una virtud importante para los padres y madres de familia en la guía de sus hogares. 

 

San Joaquín y Santa Ana, padres de la Virgen María y abuelos de Jesús. San Joaquín era de Nazareth y Santa Ana de Belén, son ejemplos de perseverancia y patronos de los abuelos. Son modelo de perseverancia, ya que nunca dejaron de lado la oración y su lucha no paro hasta que consiguieron la bendición que tanto anhelaban, esta es una virtud importante para los padres y madres de familia en la guía de sus hogares. 

Según el protoevangelio de Santiago, es decir el evangelio apócrifo que fue escrito probablemente hacia el año 150 y se centró en la infancia de la Virgen María y en el nacimiento de Jesús de Nazaret, San Joaquín y Santa Ana eran una pareja estéril y por no tener descendencia  su ofrenda fue rechazada en el templo, por esto Joaquín decidió hacer un ayuno de 40 días y 40 noches rogando a Dios que le diera un hijo, en respuesta a su petición un ángel se le apareció diciéndole que sus ruegos habían sido escuchados y que concebirían un hijo. 

Santa Ana le prometió a Dios que iba a dedicar al niño a su servicio y cumplido el tiempo del embarazo dio a luz a una niña llamada María y al cumplir tres años la niña, San Joaquín y Santa Ana la llevaron al templo para consagrarla a Dios, cumpliendo su promesa. María vivió allí unos cuantos años, hasta que fue entregada a José como esposa.