Desde que se inician los meses bre (septiembre, octubre, noviembre, y diciembre) es muy popular empezar a escuchar que ya se siente diciembre, que ya hay aroma de buñuelo y natilla; que ya se empieza a desempolvar las luces, el árbol y el pesebre; desde septiembre, a pesar que este mes acá en Colombia tiene su fiesta comercial,que es amor y amistad, ya se está pensando en el último mes del año.

Anhelar diciembre es algo completamente normal, pues desde pequeños crecimos deseando que llegara el día de decorar, el primer día de la novena, el 24 de diciembre etc. Todo esto es muy bueno, excepto por un gran detalle, que olvidamos cuál es el centro de este mes, porque pasa todo lo que pasa, y olvidamos disponer nuestro ser, nuestros corazones, nuestra familia.
Es tanto el deseo que tenemos por diciembre que desde el inicio de septiembre empezamos a escuchar ese famoso jingle: Se siente que viene diciembre!. Pero que implica que diciembre este cerca, ¿por qué es tan importante para mí y mi familia?.

Diciembre es el mes más emotivo por muchas circunstancias, es el último mes del año, es temporada de vacaciones, es tiempo de unión, se festeja navidad con todas las tradiciones que cada familia, región o país tiene. Pero el centro para nosotros los católicos es Jesús, recordar que Dios en su infinito amor mandó a su único hijo a dar la vida por nosotros, y es hora de agradecer y de retribuir un poco todas las bendiciones que hemos recibido.

Pero ¿cómo puedo yo retribuir?, La mayoría de personas anhelan diciembre, pero también hay hermanos que por circunstancias de la vida les duele diciembre, porque en este mes también se enfrenta uno al recuerdo, y hay recuerdos que como seres humanos nos duelen, nos marcan y que llevamos en lo más profundo del corazón, y que en estas fechas vuelven y salen a flote y nos hacen mover fibras. Las personas que atraviesan por la soledad, por la enfermedad, por el duelo, o por muchas otras razones que pesan, te necesitan, nos necesitan. Empecemos desde ya con diciembre, pero buscando a estas personas que quieren una voz de aliento, un abrazo, una oración, compañía, etc.

Desempolvemos nuestras obras de misericordia, que brille la luz de la alegría, mostremos el camino de Dios, decoremos nuestra vida de amigos, de familias, de personas reconciliadas, de personas que servimos al Señor.

Es hora de empezar a preparar todo, pero especialmente de hacer poco a poco nuestro balance, empezar a desempolvar nuestro corazón, de preparar en familia el tiempo para Dios, diciembre no solo es un tiempo de mirar las luces, de participar en las novenas, de comprar regalos y estrenar ropa; es el momento de preparar el regalo para el homenajeado, Jesús, quien llegó a esta tierra por amor a ti y a mí, para que él reciba algo a cambio, y no porque él te lo este pidiendo, sino porque tú quieres entregarle tu vida, quieres mostrarle tu amor, quieres remediar tus errores, y seguirlo.

¡Mi corazón se está preparando para diciembre!