Dios es bueno todo el tiempo, y todo el tiempo es bueno Dios. Que la alegría de sentirnos hijos de Dios, nos lleve a mantener la esperanza en cada paso que damos en la vida, pasos de fe, sumergidos en el regalo de la acción del Espíritu Santo.

En la catequesis de este miércoles, el Santo Padre Francisco, nos invita a rememorar esa vocación a la santidad que tenemos desde el bautismo, un llamado que tenemos todos, sin distinción alguna. En la cotidianidad encontramos personas que son ejemplo de ello, nuestros hermanos mayores, como lo dice el Papa, que: “han pasado por nuestro mismo camino, que han vivido nuestras mismas fatigas, y viven para siempre en el abrazo de Dios”.

El ser santos va más allá de algo místico o a veces irreal para algunos, los santos tienen un rostro y un corazón humano, asegura el Pontífice, añadiendo estas incógnitas que seguramente nos surgen, ¿se puede ser santo en la vida de todos los días? Sí, sí se puede. “¿Pero esto significa que debemos rezar todo el día?” No, significa que debes cumplir con tu deber todo el día: rezar, ir a trabajar, cuidar de tus hijos.

Ser santos es ser auténticos y hacer el bien a los demás sin distinción alguna; en esa medida, lograremos configurarnos como otro Jesús en la tierra- ¡No es difícil! Sólo se trata de querer vivir a Jesús ¿Qué dices, te animas?