El ser humano vive en una constante búsqueda de la felicidad y de satisfacción de sus necesidades. Una de los ideales que existe en nuestra sociedad es que esas dos búsquedas pueden resolverse a través de una relación de pareja, encontrando ahí lo que siempre se ha querido. Valdría la pena entender, más allá de los ideales sociales, que una relación de pareja es un intercambio de sentimientos, deseos y conocimiento entre dos personas. En esa dinámica se debe compartir el amor, la confianza, comprensión, gentileza y aceptación.

Eso suena muy lindo y sencillo, pero en la realidad, requiere de esfuerzo y voluntad, ya que, si normalmente estando solo se viven dificultades por  el trabajo, el estrés y la rutina, convivir con otra persona adicional implica también manejar las dificultades de otro, lo que en muchos momentos puede llegar a ser difícil. A continuación, quiero que reflexionemos en torno al porqué se acaban las relaciones de pareja:

Es importante tener claro que la otra persona es un ser libre, que no nos pertenece y que su libertad merece todo el respeto en una relación, pues cuando lo olvidamos, todo puede convertirse en un problema al creernos dueños de las decisiones, sentimientos y deseos del otro. Hemos dicho que una de la razones para querer tener una relación de pareja es pensar que ahí se pueden suplir ciertas necesidades, sin embargo, aunque compartir nuestra vida, amar o ser amado, indudablemente es una necesidad que la mayoría tiene, en todos hay un deseo de independencia y libertad que se contrapone a la necesidad de unión. El no saber manejar eso, acarrea grandes inconvenientes en la relación de pareja, porque al inicio de la relación y durante el enamoramiento se hace de todo para mantener las cosas bien, al llegar un punto donde no se tiene espacio personal, donde no se comparte con más nadie, donde la relación de pareja es todo lo que existe y al volver a querer vivir un espacio independiente se vuelve todo un caos y aparecen las dificultades.

El problema de no saber manejar estas situaciones, de no saber diferenciar entre ser independiente estando soltero y tener una pareja con espacios personales y con creerse dueño de la otra persona, es que aparecen los celos excesivos, la violencia, las recriminaciones y exigencias.  Las apariciones de estas conductas contra el otro, son sin duda, una causa muy común por la que terminan las relaciones. Nadie merece vivir en un ambiente de desconfianza, de obligatoriedad solo por complacer al otro. Cuando no se entiende la libertad que tiene la pareja y se vulnera de cierta manera ese derecho que tiene como persona, aunque haya mucho amor, será muy difícil mantener una relación estable y duradera.

El problema radica en que no se sabe entender el compromiso de una relación con el concepto de libertad, que debería estar inmerso en ella, esto es, saber mantener el equilibrio de los roles dentro de la relación y fuera de ella.