El Confesor Rey (1003-1066). “El Corazón de un rey es como un río que Dios conduce a donde quiera” Este es uno de los proverbios de la Biblia en el que perfectamente se refleja y se identifica San Eduardo, llamado el confesor quien proclamó con los hechos y con la coherencia de vida, su fe cristiana. Fue un rey justo y generoso el “El buen rey Eduardo” como era llamado, recordando sus acciones políticas que mantuvieron a Inglaterra en paz por un largo periodo, pero también por haber respetado humildemente a sus súbditos.

Eduardo nació en el 1003 en Oxford. Fue coronado solemnemente rey de Inglaterra el día de Pascua de 1043 y es el último rey nacional, antes de la llegada de los normandos. Vivió momentos difíciles durante su reinado, pero esto no le impidió llevar una vida santa, humilde y justa. Vivió castamente a pesar de estar casado, todo por amor a Dios y a su esposa.

Murió el 5 de Enero de 1066. Pronto se convirtió en la figura y el símbolo de un fuerte movimiento nacional, que promueve su canonización, celebrada en 1161, por el Papa Alejandro III.

Para tu vida

De resaltar cuatro virtudes de San Eduardo Rey: La humildad, la justicia, la castidad, las cuales lo llevaron a una vida de santidad. La invitación es a apropiarnos de esas mismas virtudes, de modo que lleguemos como San Eduardo, a ser santos y irreprochables ante Dios. El testimonio del rey Eduardo nos pone de manifiesto que no importa la posición o el cargo que tengamos, lo importante es la disposición del corazón para llevar una vida santa. Que su espíritu nos ayude a seguir sus pasos que no son otros diferentes a los de Cristo Jesús.